Peatones y personas que esperaban el colectivo se sorprendieron este jueves después del mediodía por la presencia de dos grandes aves en la baranda de madera del balcón de la planta alta de una casa de calle Barcala, entre Pasaje Schestakow y Emilio Civit.
Las aves estaban muy tranquilas en el balcón.
Estas aves ya habían sido vistas días anteriores en el mismo lugar y en otras zonas de la ciudad, lo que alimentó más el misterio.
Info YA! consultó a la Licenciada en Enseñanza de la Biología Agostina Aghetta, que es encargada del Departamento de Zoología del Museo de Historia Natural Humberto Lagiglia, quien confirmó que se trata de dos ejemplares de jotes.
Explicó que "los jotes más comunes en San Rafael son el jote cabeza negra y el jote cabeza colorada", que "pertenecen a la familia ‘Cathartidae', grupo al que también pertenece el cóndor andino".
Añadió que "son carroñeras, es decir, se alimentan de animales muertos" y "no son peligrosos para las personas y forman parte de la fauna autóctona de nuestra región".
Dijo que "su aspecto puede parecer amenazante y existe la creencia errónea de que atacan animales vivos" pero "en realidad su función principal es alimentarse de animales muertos, siendo fundamentales para mantener el equilibrio natural".
Se lamentó que "muchas veces, debido a los mitos que rodean a estas aves, los jotes suelen ser cazados o incluso envenenados".
¿A qué se debe su presencia?
La profesora Aghetta consideró que la presencia de jotes en la ciudad "puede deberse a diferentes factores ambientales, ya que son aves que se desplazan constantemente buscando alimento y aprovechando corrientes de aire para volar grandes distancias" aunque "creemos principalmente que las nevadas en la cordillera han influido en el movimiento de estas aves hacia zonas más bajas".
Agregó que "en áreas rurales o sectores industriales pueden acercarse debido a la presencia de restos de animales muertos".
La especialista recordó que "el jote cabeza negra, presente en lugares más áridos o montañosos es el más frecuente de observar, aunque también se han registrado ejemplares de jote cabeza colorada".
Además, "estas aves poseen un olfato muy agudizado, especialmente el jote cabeza colorada, lo que les permite detectar animales muertos incluso a grandes distancias o en zonas con vegetación".










