Meses atrás publicábamos un pedido desesperado: Agustina una joven madre que debió emigrar del país junto a su familia y llevar a sus mascotas representaba un gasto cercano a los 8 millones de pesos, dinero que no tenían y le estrujaba el corazón ya que sus animales Max y Alaska representan todo lo que engloba la palabra "familia".
"Emigrar no fue un sueño perfecto ni una aventura romántica. Fue miedo, incertidumbre, estrés y tomar decisiones muy difíciles" comenzó contando Agustina quien logró concebir la paz hace apenas unas horas, cuando vio llegar a tierras españolas a sus amados perros.
"Nosotros llegamos a España prácticamente con nuestra vida metida en tres valijas, con un bebé de dos años, dejando atrás nuestra casa, nuestra estabilidad, nuestra familia y todo lo conocido para empezar de cero en otro país" expresó a Info YA!
"Dentro de todo ese caos, lo más doloroso fue tener que separarnos de Max y Alaska. Ellos son parte de nuestra familia" aclaró que, para ella, su pareja y su bebe no eran "las mascotas", eran sus compañeros de vida, "pero económicamente y emocionalmente no podíamos resolver todo al mismo tiempo".
Fueron meses de angustia "no sabíamos cuándo íbamos a volver a abrazarlos, de sentir culpa, de extrañarlos y de intentar mantenernos fuertes mientras hacíamos trámites, buscábamos estabilidad y tratábamos de construir una nueva vida" explicó.
El comienzo de la solución fue cuando uno de los videos que realizó empezó a viralizarse y muchísima gente empatizó con la historia "personas que no nos conocían decidieron ayudarnos, compartir, colaborar y acompañarnos para que Max y Alaska pudieran viajar y reencontrarse con nosotros".
Reconoció y ponderó que "en medio de un momento muy difícil, apareció una humanidad enorme de parte de gente desconocida que hizo posible algo que para nosotros parecía imposible". Con el correr del tiempo habilitaron un alias y el amor lo hizo todo posible: apareció el dinero, y aparecieron las personas que sumaban su granito de arena, con un tránsito, con las cartillas sanitarias, con las vacunas (Toly), con el adiestramiento para preparar a los perros para un futuro viaje, en avión, de San Rafael a España.
El 25 de mayo la revolución se dio en el corazón de todos los que de una u otra manera hicieron que el reencuentro fuera posible. Max y Alaska volvieron a estar con su familia, en otra tierra, con otra cultura, pero juntos, para empezar de cero en busca de una mejor vida.
"Hoy, más allá del viaje, sentimos que esta historia representa a muchas familias que emigran con miedo, con dolor, con incertidumbre y haciendo sacrificios enormes para intentar darle un futuro mejor a sus hijos" dijo Agustina a Info YA! y agradecio con fuerza "a todos por el amor . Gracias a la gente que colaboró que sin ellos esta historia tendría otro final, a san Rafael querido que me ayudó a levantar vuelo, a los medios de comunicación por abrirme las puertas: Gracias a todos" señaló invadida de emoción.
"Desde España queremos decirles que somos FELICES. Gracias a ustedes. Este triunfo también es para ustedes. Gracias, gracias, gracias. Y como digo siempre: usar mucho el corazón no lo gasta, lo agranda" remarcó.
Por último, deseó "ojalá esto sirva de ejemplo para que puedan ver que detrás del miedo se esconden cosas hermosas, gracias por enseñarme tantas cosas con esta experiencia. Hoy veo la vida desde otro lugar, gracias por eso" añadió "gracias mamá".
Final feliz: Max, Alaska, Agustina, Marcos y Samu están juntos.










