El consumo de cigarrillos armados entre adolescentes muestra una tendencia en crecimiento en Argentina y en otros países, impulsado por estrategias de marketing que los presentan como productos "naturales" o menos nocivos. Así lo advirtió el neumonólogo infantil Maximiliano Salim, integrante del Comité de Neumonología de la Sociedad Argentina de Pediatría.
El especialista explicó que este tipo de productos gana terreno entre los jóvenes por distintos factores: la búsqueda de nuevas experiencias, el componente ritual del armado y una estrategia comercial dirigida especialmente al público adolescente.
"Se venden como productos más saludables o menos nocivos. El packaging, los colores, los sabores y la posibilidad de armarlos a gusto son parte de una estrategia muy bien focalizada en los jóvenes", señaló.
Riesgo de adicción desde edades tempranas
Salim remarcó que el principal problema no pasa por comparar si el cigarrillo armado es más o menos dañino que el convencional, sino por el inicio de la adicción a la nicotina.
"El tabaco es nocivo. Está asociado al desarrollo de la adicción y a múltiples enfermedades, entre ellas el cáncer de pulmón, el EPOC y lesiones en la vía aérea superior", advirtió.
El médico recordó que más del 90 % de las personas que comienzan a fumar lo hacen antes de los 18 años, lo que convierte a los adolescentes en un público central para las estrategias de la industria tabacalera.
Nuevos productos y preocupación sanitaria
El especialista también expresó preocupación por el crecimiento de otros productos vinculados al consumo de nicotina, como los cigarrillos electrónicos, los vapeadores y las bolsitas de nicotina (pouches), que se comercializan en envases similares a paquetes de caramelos.
Estas bolsitas se colocan entre el labio superior y la encía y liberan nicotina de forma progresiva.
"Vamos a tener personas adictas a la nicotina que comenzaron con un producto que aparentemente no tenía tabaco y que después terminan consumiendo tabaco convencional", explicó.
Si bien el consumo de cigarrillos tradicionales disminuyó en las últimas décadas, especialistas advierten que el fenómeno se está trasladando hacia nuevos productos.
De acuerdo con datos mencionados por el neumonólogo, el consumo de tabaco en jóvenes bajó del 35 % al 28 % entre 2014 y 2025, pero en paralelo se registró un fuerte aumento del cigarrillo electrónico, que en algunos relevamientos ya alcanza a más de un tercio de los jóvenes.
Ante este escenario, desde las sociedades médicas insisten en reforzar la información y las campañas de prevención para evitar que los adolescentes ingresen al circuito de la adicción a la nicotina.



