La parada brava de Boca frente a Cruzeiro finalizó con una inmensa polémica, luego de que el árbitro Jesús Valenzuela pite el final mientras todo el plantel del Xeneize pedía una mano de Lucas Romero en el área , que podría haber sido un penal al minuto 90+11'.
Luego de una breve revisión del VAR, el referí terminó el encuentro y generó la furia de los futbolistas, que le reclamaron impetuosamente con Leandro Paredes y Lautaro Blanco como las caras más visibles. "¿Qué mano natural? ¿De qué estás hablando? Estás pelotudeando, es una vergüenza lo que hiciste", le recriminó el capitán inmediatamente después del silbatazo.
Blanco, por su parte, le recordó que, diez minutos antes, había anulado un gol de Miguel Merentiel por una mano previa de Milton Delgado que fue muy similar, algo que también evocó Paredes en la entrevista posterior al partido.
"Las decisiones del árbitro fueron raras, es raro que para un lado sí y para el otro no. Para mí la última jugada es mano, es raro como deciden", declaró el campeón del mundo, que a su vez reflexionó: "Creo que habíamos hecho un partido muy bueno, los primeros diez del segundo dejamos de presionar y se crecieron", reflexionó también tras el encuentro.
El gol del conjunto de Brasil llegó por medio de Fagner tras un pase de Kaiki, que previamente se había llevado la pelota con la mano, Valenzuela también tuve que recurrir al videoarbitraje para esa acción, convalidando finalmente el tanto al considerar que no cambiaba el transcurso de la jugada.
El VAR fue protagonista del partido, pues en el tanto de Merentiel que abrió el marcador, también debió intervenir para chequear si la Bestia se encontraba en una posición legal, algo que finalmente se comprobó.





