Boca se pegó un golpazo frente a Huracán con los que encadenó tres duras caídas casi consecutivas que empañaron el oasis futbolístico que vivió en abril. Con solo dos encuentros por delante en el semestre, el Xeneize se despidió nuevamente de la chance de salir campeón, sin embargo, a diferencia de lo que aconteció en otras ocasiones, Juan Román Riquelme no mantuvo ninguna charla con el plantel.
La decisión de no hablar con los jugadores sorprende porque es algo que se transformó en una costumbre de la gestión de Riquelme en el club, ya sea bajando al vestuario, en el Predio o incluso arriba del micro del equipo. "No hay nada que hablar", aseguraron desde su seno.
En octubre de 2023, tras perder el Superclásico en La Bombonera, el entonces vice ingresó al vestuario y habló con los jugadores mientras Jorge Almirón daba su conferencia de prensa, algo que para ese momento ya había hecho tras la derrota 4-0 con Godoy Cruz en Mendoza, al esperarlos a su regreso al Predio de Ezeiza durante la madrugada . También tras perder con Gimnasia como local durante el ciclo de Sebastián Battaglia, en esa ocasión, ordenó que los futbolistas desciendan del colectivo del club sin autorización del técnico, lo que resquebrajó su relación .
Ya como presidente de la institución, entró al vestuario luego de la eliminación por Copa Libertadores con Alianza Lima . Mismo modus operandi tras caer por Copa Argentina frente a Atlético Tucumán . Luego de cada fatídico resultado del cuadro de la Ribera, la charla del mandamás con los jugadores era una fija, ya sea por preocupación, enojo o aliento. Esta semana, todo apunta a que no ocurrirá.
Ser tachado por el Globo dejó muy golpeado y caído anímicamente al plantel . En Boca consideran que se les escapó el encuentro por la gran cantidad errores cometidos, de igual forma, creen que dieron todo lo que tenían y confían en canalizar la bronca en los dos duelos restantes del semestre.
Los próximos enfrentamientos serán ambos en La Bombonera, primero contra Cruzeiro y luego con Universidad Católica, un paso en falso podría dejar knockout al Xeneize de la Libertadores y agudizar su crisis futbolística.




