Del accidente de Los Andes 1972 a guiar el sueño olímpico de su nieto

Hace 7 minutos

El legado de resiliencia de Antonio Vizintin impulsa a su nieto Joaquín en su objetivo de competir en Los Ángeles 2028

 Antonio Vizintin, sobreviviente del accidente de los Andes de 1972, hoy acompaña el crecimiento deportivo de su nieto Joaquín Fresnedo, una de las jóvenes promesas de Los Teros 7s, la Selección uruguaya de rugby.

 Joaquín forma parte del seleccionado charrúa con apenas 18 años y sueña con llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que se disputarán entre el 14 y el 30 de julio para seguir con el legado de su abuelo.

La historia de Vizintin remite a uno de los episodios más impactantes del deporte. En octubre de 1972, el avión que trasladaba a un equipo de rugby uruguayo se estrelló en plena Cordillera de los Andes, en condiciones extremas de frío y aislamiento. Los sobrevivientes resistieron 72 días en la montaña, enfrentando temperaturas bajo cero en una situación límite.

Vizintin no oculta la emoción al hablar de su nieto y remarca el sacrificio que hay detrás de su presente: "Que Joaquín juegue al rugby es un gran orgullo para mí. Me siento súper orgulloso de verlo cómo se ha sacrificado porque eso que hoy ha logrado fue un objetivo que él tuvo durante mucho tiempo y fue capaz de sacrificarse. Hoy lo ven y dicen que bien que juega, que lindo que corre. Sin embargo, Joaquín tuvo una gran virtud: a las seis de la mañana iba conmigo al Charrúa, entrenaba, se cambiaba en el auto y a las 8 estaba en el colegio para cumplir como tenía que cumplir todos los días".

El vínculo entre ambos va mucho más allá de la pelota. Joaquín reconoce que la historia de los Andes marcó profundamente a su familia y que las enseñanzas de su abuelo influyen en su forma de encarar la vida y el deporte. Esa experiencia extrema se traduce en valores concretos como la perseverancia, la disciplina y la importancia de sostener objetivos claros.

Con ese respaldo, el sueño olímpico se vuelve cada vez más concreto. Joaquín apunta a competir en Los Ángeles 2028 y lo ubica entre los máximos logros posibles dentro del rugby, incluso al nivel de un Mundial: "Para mí jugar en los Juegos Olímpicos sería todo un sueño. Yo creo que es el sueño de cualquier jugador de rugby. El día que me enteré de que el rugby es una disciplina de las olimpiadas se me metió en la cabeza la idea de ir y competir y nunca se me fue. Yo lo considero igual o mejor que un Mundial. Si Uruguay entra a Los Ángeles 2028, estar citado y al nivel me encantaría y poder disputarlas aún más".