El pasado viernes, los gobiernos de Mendoza, San Juan y San Luis presentaron formalmente la iniciativa de postular a la Tonada Cuyana a la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
El documento fue rubricado por el subsecretario de Cultura de la Provincia, Diego Gareca; el ministro de Turismo y Cultura de San Luis, Juan Álvarez Pinto, y la secretaria de Cultura de San Juan, Analía Vilches en una presentación conjunta dirigida al Comité Argentino del Patrimonio Cultural Inmaterial, dependiente de la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO y del Ministerio de Capital Humano, con el objetivo de avanzar en el proceso de evaluación de esta manifestación artística, que cuenta con más de dos siglos de historia.
Con esta presentación, los gobiernos cuyanos solicitaron el acompañamiento técnico e institucional de la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO para confeccionar el expediente final que será elevado al organismo internacional.
La tonada cuyana no es solo un género musical: es una de las expresiones centrales de la identidad de Cuyo. Nacida de la convergencia de tradiciones hispanoamericanas, influencias andinas y formas criollas, ha acompañado la vida cotidiana, las celebraciones y las serenatas de la región, consolidándose como una manifestación cultural viva.
Interpretada tradicionalmente al compás de guitarras, guitarrones y requintos, la tonada se distingue por su musicalidad pausada, melancólica y profunda, construida sobre poesías octosílabas. Sus letras reflejan la cosmovisión de su pueblo: el amor, el paisaje, la vida rural, la memoria afectiva y el arraigo a la tierra.
La postulación hace especial hincapié en dos rasgos singulares y afectivos de esta tradición.
El cogollo es una dedicatoria poética improvisada por el cantor para homenajear a alguien presente. Este gesto de hospitalidad se sella tradicionalmente cuando la persona homenajeada responde con un brindis y el grito cuyano que es una expresión espontánea que surge del sentimiento popular como símbolo de alegría, hermandad y pertenencia regional.



