Entre la pasión celeste y blanca y el peligro: Un festejo que rozó el límite

Hace 21 días, 12 horas

Fuego, pirotecnia y niños perdidos

La Scaloneta volvió a encender la pasión de miles de sanrafaelinos, sin embargo, en medio de la euforia colectiva, la jornada también dejó al descubierto conductas desmedidas que rozaron la tragedia y pusieron en serio riesgo a los presentes.

El epicentro de las celebraciones mostró la mejor cara del folklore argentino, pero el descontrol de unos pocos generó momentos de máxima tensión.

Uno de los hechos más alarmantes fue el momento en que un grupo de personas decidió incendiar un ataúd cubierto con las banderas de los equipos que habían perdido contra Argentina en medio de una densa concentración de personas, rodeado de niños pequeños y familias.

A este episodio se sumó la preocupante decisión de varios adolescentes de desafiar la gravedad trepando a estructuras de gran altura y peligrosidad, tales como los puentes del canal Rawson y carteles de señalización ética.

Entre la pasión celeste y blanca y el peligro: Un festejo que rozó el límite

Por otra parte, el cielo sanrafaelino se vio invadido por el uso de elementos de estruendo a enorme escala. Si bien la denominada "pirotecnia fría" y lumínica está permitida, se registró la utilización ilegal de explosivos de alto impacto. Cenizas y material encendido caían directamente sobre la cabeza de los presentes, generando malestar entre quienes buscaban celebrar en paz.

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Momentos de angustia y el imprescindible rol policial

El caos y la masividad de la concentración pública provocaron colateralmente que varios niños se extraviaran y quedaran separados de sus padres en medio de la multitud.

Entre la pasión celeste y blanca y el peligro: Un festejo que rozó el límite

En este contexto de desesperación, el rol del personal de la Policía de Mendoza resultó fundamental. Los efectivos desplegados en el operativo de seguridad no solo actuaron con rapidez para socorrer y resguardar a los menores perdidos, sino que lo hicieron con una calidez humana imprescindible.

Entre la pasión celeste y blanca y el peligro: Un festejo que rozó el límite

La jornada demostró que la pasión y la alegría pueden convivir en la calle, pero abre nuevamente el debate sobre la necesidad de tomar conciencia: festejar la gloria deportiva jamás debería implicar poner en juego la vida propia o la de los demás.

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Párrafo aparte para ponderar a los que eligieron la música, los instrumentos, el canto, el arte en la piel, las banderas.