Este viernes por la tarde despidieron los restos de Pablo Rivero, el jefe de la Alcaidía de Tunuyán, que falleció de un infarto tras perseguir, junto a otros penitenciarios, a dos detenidos que se fugaron.
A la sala velatoria, ubicada en avenida Vélez Sarsfield se acercaba la familia penitenciaria y policial a acompañar a los padres, esposa e hijos de Pablo Rivero cuyo cuerpo fue trasladado este viernes por la mañana a San Rafael.
El sepelio fue postergado por causas judiciales y según dijeron a Info YA! "una vez que de la orden la Fiscalía será cremado".
Lo cierto es que Rivero sufrió en enero de este año un infarto y estuvo internado cuatro días en la Policlínica Privada.
Luego solicitó el alta voluntaria para no perder el presentismo porque el 1 de marzo iba a presentar los papeles para iniciar el trámite de la jubilación.
Por ahora la causa sigue en investigación a la espera de la ratificación de testimoniales que solicitó la Fiscalía.
Según pudo averiguar Info YA "Rivero corrió 500 metros durante la persecución se descompensó y cayó al suelo. Ingresó consciente a la ambulancia que lo trasladó al nosocomio público donde se produjo el deceso".









