En marzo los combustibles aumentaron en el país el 20% desde que estalló la guerra en Irán que elevó el precio del barril de petróleo de los 60 a 104 dólares.
En este escenario de subas constantes el delegado de AMENA para el sur provincial y empresario Ariel Russo habló al aire de Vibra FM (100.3) sobre las consecuencias de los incrementos en el sector.
Russo aseguró que "hubo una brusca caída en las ventas por los aumentos y la caída en el poder adquisitivo que obliga a las estaciones de servicio y al Transporte a trabajar a pérdida".
"Pasamos de tener el combustible más barato de la región por el esquema de subsidios al más caro con subas permanentes durante este mes" dijo el empresario.
A esta coyuntura de crisis se le suman las retenciones que hacen los Bancos al liquidar lo que se factura con tarjeta de crédito y débito con retenciones que van del 0.8% al 1.3% y plazos de pago que fluctuan entre los 7 y 15 días.
Según Russo "tenemos un desfasaje muy grande, nosotros salimos a comprar combustible después de haberlos facturado a un precio menor y tenemos que esperar entre 7 y 15 días a cobrar cuando el usuario lo paga con tarjeta de crédito o débito".
Esto sumado a lo anterior, dijo Russo, "ha complicado mucho al sector, el 70% de nuestra facturación es con tarjeta ni siquiera podemos mantener el sistema de cuenta corriente que teníamos en el pasado con el sector del Transporte".
Aclaró que "este negocio es por volumen, los márgenes de ganancia son bajos y con este escenario estamos en el medio de una tormenta perfecta que está deteriorando al sector".
Recordó también que "hay una pérdida evidente del poder adquisitivo porque ni GNC se vende cuando la diferencia con el precio de las naftas es considerable" y agregó que "hay clientes que pagan una carga con dos tarjetas de crédito":
Consideró que "la guerra tiene una gran incidencia en todo esto, ojalá se termine rápido y el gobierno interceda para que haya una disminución en el precio si es que cae el valor del barril del petróleo".








