En una nueva emisión sobre temas de salud, el médico clínico y reumatólogo Dr. Isidro Cuello abordó en detalle la crisis gotosa, una manifestación inflamatoria aguda provocada por la acumulación y cristalización de ácido úrico en las articulaciones.
Durante la columna en Vibra FM (100.3), el profesional explicó cómo se presenta esta patología, los factores de riesgo asociados, el abordaje diagnóstico y las pautas para un tratamiento adecuado.
El Dr. Cuello describió el motivo de consulta más frecuente entre los pacientes que atraviesan un episodio de gota: un dolor intenso y repentino que suele manifestarse durante la noche o las primeras horas de la mañana.
"Ayer me acosté perfecto y al otro día, cuando me despierto, no puedo aguantar el dolor en el dedo del pie" -ejemplificó el especialista para ilustrar el debut brusco de la enfermedad.
Aunque la articulación más comúnmente afectada es el primer metatarsofalángico (el dedo gordo del pie), la inflamación también puede localizarse en el tobillo, las rodillas, las muñecas o los dedos de la mano.
Síntomas característicos durante la crisis:
- Inflamación severa: Aumento repentino de tamaño en la articulación.
- Rubor y calor: La piel de la zona afectada se torna roja y con temperatura elevada al tacto.
- Hipersensibilidad extrema: El dolor es tan agudo que los pacientes a menudo manifiestan incapacidad para tolerar el contacto leve de la sábana sobre la piel o calzarse.
Factores de riesgo y antecedentes a considerar
El diagnóstico de un ataque de gota requiere una evaluación integral de la historia médica y el estilo de vida del paciente. El especialista destacó que el ácido úrico elevado en sangre es una condición condicionada por múltiples factores predisponentes: "entre los ejemplos mas comunes tenemos el consumo frecuente de carnes rojas, mariscos, achuras y embutidos, la ingesta de alcohol: Especialmente el consumo de cerveza, considerado un factor desencadenante relevante".
Cuello agrego que el sobrepeso, la obesidad y sedentarismo, como así la hipertensión arterial, insuficiencia renal previa y hábito tabáquico, y tratamientos continuados con ciertos diuréticos.
En la región, el doctor señaló que es común observar un incremento de casos hacia finales del invierno, coincidiendo con el periodo posterior a la época de carneos, chacinados y comidas pesadas de temporada.
Diagnóstico y la paradoja del análisis de sangre
Para arribar a un diagnóstico certero, el profesional puede acudir a diversos estudios complementarios:
- Punción articular: Extracción y análisis del líquido sinovial en busca de cristales de urato.
- Estudios de imagen: Ecografías y radiografías articulares para evaluar posibles erosiones o daño estructural en casos recurrentes.
- Análisis de laboratorio: Evaluación de los niveles de ácido úrico en sangre.
Sobre este último punto, el Dr. Cuello advirtió sobre un fenómeno clínico frecuente: un análisis de sangre realizado en medio de la crisis aguda puede mostrar valores normales de ácido úrico. Esto ocurre porque los cristales precipitan y migran masivamente desde la sangre hacia el interior de la articulación, provocando la inflamación y reduciendo temporalmente su concentración en el torrente sanguíneo.
Tratamiento: diferencia clave entre crisis aguda y mantenimiento
El abordaje farmacológico de la gota se divide estrictamente en dos etapas distintas, las cuales requieren supervisión médica:
- Tratamiento de la crisis aguda: Enfocado en mitigar el dolor y reducir la inflamación. Se emplean antiinflamatorios no esteroideos (como la indometacina), corticoides o colchicina.
- Tratamiento crónico de mantenimiento: Orientado a controlar los niveles de ácido úrico a largo plazo mediante fármacos como el allopurinol o el febusostat.
Advertencia sobre el Allopurinol: El Dr. Cuello remarcó que el uso de allopurinol está contraindicado durante la fase aguda de la inflamación. Iniciar este medicamento en pleno ataque puede alterar drásticamente los niveles séricos de ácido úrico y empeorar o prolongar la crisis. Su indicación debe realizarse únicamente cuando el proceso inflamatorio agudo haya remitido por completo.
Ante la consulta de los oyentes sobre si este dolor puede confundirse con retención de líquidos o picaduras de insectos, el profesional aclaró las diferencias: "una retención de líquidos produce un edema bilateral que suele aumentar hacia el final del día y deja una muesca visible (signo de la fóvea o "pozo") al presionar sobre la tibia, en tanto una picaduras presenta un punto central de inserción visible y no comprometen la cavidad articular interna de la misma forma".
Para consultas médicas, evaluaciones clínicas o atención reumatológica con el Dr. Isidro Cuello, los datos de contacto del consultorio son los siguientes:
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