Un grupo de trabajadores golondrinas de Tucumán denuncian explotación laboral en una finca de Bowen que incluye pésimas condiciones de alojamiento, maltratos y amenazas.
César Rodríguez contó en Vibra FM (100.3) que hace cinco años viene a la zona a trabajar y una persona de nombre Diego García le pidió conseguir una cuadrilla de trabajadores.
El viernes pasado salió de Tucumán con cinco trabajadores y en Mendoza se sumaron otros diez conocidos, incluso su hijastro y suegro. El domingo por la noche los llevaron desde Real del Padre en un camión hasta una finca en Bowen para cosechar ciruelas.
Dijo que "la casa estaba vacía en un estado deplorable" con "un solo baño, un salón y dos piezas. En una pieza duermen seis personas, incluido dos mujeres, en la otra pieza cuatro personas y en el salón cinco, todos tirados en el piso. El bañito no tiene nada y encima se bañan 16 personas que tienen que hacer cola".
Añadió que además casi no había señal para comunicarse porque la finca estaba en una zona muy alejada y no había almacenes cerca para comprar comida y otros víveres.
Ante la queja de la gente, César trató de comunicarse con García pero "él no quería dar la cara y la gente me culpaba a mí porque yo los traje, pero no sabía en el ambiente en que íbamos a estar".
Hechos de violencia
El lunes hubo un ida y vuelta con García porque no quería reconocer la situación y luego intentó arreglar el problema con el otro contratista de nombre Alejandro y se generó un hecho de violencia. "Me tiró un manotazo y ahí hubo un enfrentamiento entre tucumanos y mendocinos, yo me fui caminando de ese lugar, llegue hasta la casa del delegado, le cuento toda la situación, me lleva a la comisaría y hago la denuncia".
César contó que los problemas se fueron sumando ya que al otro día uno de los trabajadores se accidentó trabajando, con un corte en la frente y dos dedos fracturados y lo llevaron al hospital. "El dueño de la finca le ofrecía 200 mil pesos y a los otros quería pagarle las fichas que habían hecho y correrlos del lugar".
Como no querían aceptar, "vino Alejandro con un cuchillo y lo saca corriendo hasta afuera de la finca, justo lo encuentra una chica, que llama al 911. Lo vienen a buscar (al trabajador herido) y hace la denuncia por intento de homicidio".
Rodríguez explicó que su denuncia por las malas condiciones de vida y de trabajo la radicó en Real del Padre, pero aseguró que "yo no pude firmarla porque no tenían resma de papel, no pude tener el comprobante de denuncia. Me dijeron que después me iban a llamar".
Añadió que se enteró que los contratistas le quieren pagar a los trabajadores los boletos de colectivo, las fichas y dejarlos en el pueblo. "Han estado cosechando ciruelas, le empezaron pagando dos mil pesos el cajón, cuando pasó este problema les aumentaron mil pesos más para conformar a la gente, que se callen y sigan trabajando como esclavos".





