El megajuicio que duró dos años y medio terminó con una dura condena para el destituido juez federal Walter Bento, que recibió una pena de 18 años de prisión por liderar una banda que cobraba abultadas coimas para favorecer a presos, lavar dinero y enriquecerse ilícitamente.
El Tribunal Oral Federal N° 2 de Mendoza integrado por las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá y Carolina Pereyra ya lo habían declarado culpable en la audiencia del martes y este viernes a última hora definieron las penas para el ex magistrado, su familia y los demás acusados de integrar la banda.
Las juezas aplicaron la misma cantidad de años que había solicitado la fiscalía y además le impusieron una multa de 540 millones de pesos y la inhabilitación para ejercer cargos públicos.
También ordenaron decomisar todos sus bienes que incluyen siete departamentos, varios locales comerciales y cuatro vehículos.
Consideraron probados 14 delitos: jefe de la asociación ilícita para cobrar coimas a cambio de beneficios a presos, cohecho pasivo (8 hechos), enriquecimiento ilícito, lavado de activos agravado por ser funcionario público, falsedad ideológica (2 hechos), ocultamiento e inutilización de prueba.
Es el primer juez federal en ser condenado por corrupción en Mendoza y constituye hasta el momento la pena por corrupción más alta dictada en Argentina.
Nahuel Bento y Marta Boiza, hijo y esposa de Walter Bento.
Junto a Walter Bento también fueron condenados su esposa Marta Boiza, que recibió seis años de cárcel por enriquecimiento ilícito, lavado de activos agravado y falsedad ideológica, además de una multa por más de 346 millones de pesos; y su hijo Nahuel Bento a cinco años de prisión por lavado de dinero, sumado a una multa de más de 16 millones de pesos.
El ex juez ya estaba en la cárcel federal de Cacheuta, en Luján, y permanecerá en el mismo lugar, pero sus familiares continuarán en libertad hasta que la sentencia quede firme. Luciano Bento, el otro hijo que fue juzgado, resultó absuelto.






