Al recibir este viernes al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede para el tradicional saludo de Año Nuevo, el papa León XIV evitó toda mención explícita al presidente de su país, Donald Trump, aunque sí aludió de manera inequívoca a sus políticas internas y externas, de fuerte impronta disruptiva.
En un discurso amplio y cuidadosamente articulado, apoyado en el dualismo entre la ciudad de Dios y la ciudad terrenal desarrollado por san Agustín en De civitate Dei (La ciudad de Dios), el primer papa agustino trasladó esa clave teológica a la explosiva situación actual. Advirtió sobre "los graves peligros para la vida política que entrañan las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político".
En ese marco, lamentó el debilitamiento del multilateralismo, la degradación del lenguaje público, los retrocesos en la libertad de expresión y en los derechos humanos fundamentales -en especial la libertad de conciencia y la libertad religiosa-, y denunció como un signo alarmante de época el hecho de que "la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende".
Como ya había hecho el domingo pasado, pidió "que se respete la voluntad del pueblo venezolano" y reclamó que "las medidas adoptadas por los Estados contra la criminalidad y la trata de personas no se conviertan en un pretexto para socavar la dignidad de los migrantes y los refugiados". También exhortó a un alto el fuego inmediato en Ucrania y reiteró su respaldo a la solución de los dos Estados en el conflicto palestino-israelí.
"En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados", dijo.
"La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. La paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo, o como una búsqueda de la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres. En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio. Esto compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica", lamentó.
En la espectacular Aula de las Bendiciones del Palacio Apostólico, aún con decoraciones navideñas, lo escuchaban los embajadores de los 184 países con los que las Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas -entre los cuales el embajador argentino Luis Pablo Beltramino.
León XIV destacó que "no podemos ignorar que la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana constituye una grave violación del derecho internacional humanitario".
"La Santa Sede reitera firmemente su condena de involucrar a los civiles en operaciones militares, de cualquier manera. Asimismo, espera que la comunidad internacional recuerde que la protección del principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés nacional", añadió.
En lo que suele ser uno de los discursos más relevantes del año para un pontífice, el primer papa estadounidense comenzó recordando la muerte de su "venerado predecesor", Francisco, ocurrida el pasado 21 de abril. "El mundo entero se reunió alrededor de su féretro el día del funeral y sintió la pérdida de un padre que había guiado al Pueblo de Dios con inmensa caridad pastoral", evocó.
Robert Prevost también marcó una diferencia notable: si tiempo atrás se utilizaba el francés -la lengua de la diplomacia- y en tiempos de Francisco, el italiano, por primera vez utilizó el inglés, su lengua materna. Sólo usó el italiano en una parte en la que agradeció a los romanos y a las autoridades locales por su paciencia y esfuerzos al recibir a millones de peregrinos y turistas durante el Jubileo.
El Papa también se refirió a la hoy criticada organización de Naciones Unidas. "En un mundo que se enfrenta a retos complejos, como las tensiones geopolíticas, las desigualdades y las crisis climáticas, la ONU debe desempeñar un papel clave en el fomento del diálogo y de la ayuda humanitaria, contribuyendo a construir un futuro más justo", afirmó. "Por lo tanto, es necesario realizar esfuerzos para garantizar que las Naciones Unidas no sólo reflejen la situación del mundo actual y no la del período de la posguerra, sino que también se centren más y sean más eficientes en la búsqueda, no de ideologías, sino de políticas destinadas a la unidad de la familia humana".
Al lamentar el debilitamiento del lenguaje, León XIV subrayó que "es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente". "Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan", sumó.
El Pontífice condenó la persecución de los cristianos, que calificó como "una de las crisis de derechos humanos más extendidas de la actualidad", al recordar que afecta a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo. Y, al reiterar su respaldo a la familia como "unión exclusiva e indisoluble entre hombre y mujer", repudió la violencia doméstica, la práctica de la gestación subrogada, la eutanasia y el aborto.
"La Santa Sede expresa su profunda preocupación por los proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de acceder al llamado ‘derecho al aborto seguro'. Asimismo, considera deplorable que se asignen recursos públicos para suprimir la vida, en lugar de invertirlos en apoyar a las madres y a las familias", subrayó.
Ucrania, Gaza y Venezuela
Al mencionar la "trágica" guerra en Ucrania, que en febrero entrará en su quinto año, reafirmó "la urgente necesidad de un alto el fuego inmediato y de un diálogo motivado por una búsqueda sincera de caminos que conduzcan a la paz". Y reiteró "la plena disponibilidad de la Santa Sede a apoyar cualquier iniciativa que promueva la paz y la armonía".
"Del mismo modo, vemos esto en Tierra Santa, donde, a pesar de la tregua anunciada en octubre, la población civil sigue sufriendo una grave crisis humanitaria, que se suma al sufrimiento ya experimentado", indicó.
"La Santa Sede está especialmente atenta a cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí", sumó. "En particular, la solución de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos, pero lamentablemente se ha producido un aumento de la violencia en Cisjordania contra la población civil palestina, que tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra".
En su repaso geopolítico, el Pontífice -nacido en Chicago pero peruano por adopción- volvió a expresar su preocupación por "el aumento de las tensiones en el mar Caribe y a lo largo de la costa pacífica americana" y reclamó "soluciones políticas pacíficas a la situación actual, que tengan presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas".
"Esto es especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos", subrayó. Y renovó su llamado a que "se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos, así como por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia", inspirado -dijo- en el ejemplo de dos figuras emblemáticas del país, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles, a quienes canonizó en octubre pasado.
"De este modo -auspició- se podrá edificar una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y salir así de la grave crisis que aflige al país desde hace tantos años".



