El Congreso de la República de Perú destituyó este martes al presidente interino, José Jerí, en una decisión que vuelve a sacudir el escenario institucional del país. La votación se resolvió con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, y dejó sin efecto un mandato que apenas se había iniciado cuatro meses atrás.
Jerí, de 39 años, había asumido la jefatura del Ejecutivo el 10 de octubre, tras la salida de Dina Boluarte, removida en medio de una crisis atravesada por el aumento de la criminalidad y la tensión social. Su llegada al poder respondió al mecanismo constitucional que otorga la sucesión al titular del Parlamento en ausencia de vicepresidentes.
La destitución se produce a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 12 de abril y profundiza un ciclo de fragilidad política que se extiende desde hace años. Desde 2018, Perú ha tenido una sucesión constante de mandatarios, con reiteradas remociones parlamentarias y renuncias en contextos de alta conflictividad.
Una remoción acelerada
El detonante de la crisis estuvo vinculado a revelaciones sobre presuntas reuniones no registradas entre Jerí y empresarios extranjeros relacionados con contrataciones estatales. A ello se sumaron cuestionamientos por designaciones consideradas irregulares dentro del entorno presidencial y el uso de recursos administrativos.
La particularidad del caso radica en el diseño institucional peruano. Al ocupar simultáneamente la presidencia del Congreso y la del Ejecutivo, Jerí quedó expuesto a una vía de remoción más ágil que la vacancia presidencial tradicional. El Pleno aprobó su censura como titular del Legislativo, lo que automáticamente derivó en la pérdida del mando del país.
A diferencia del proceso de vacancia, que exige mayorías calificadas, la censura de la Mesa Directiva se resuelve por mayoría simple. La oposición impulsó de manera simultánea siete mociones, acelerando el desenlace político.
Investigación fiscal y tensión social
En paralelo, la Fiscalía de la Nación abrió una investigación preliminar contra Jerí por presunto tráfico de influencias agravado. El exmandatario fue citado a declarar para el próximo 2 de marzo, en el marco de un proceso que examinará supuestas irregularidades administrativas y financieras.
Mientras el Congreso debatía la censura, en las inmediaciones del Palacio Legislativo se registraron manifestaciones y protestas. Diversos colectivos expresaron su rechazo a la gestión del presidente interino, especialmente tras la difusión de informes periodísticos que mencionaron contrataciones controvertidas.
La sucesión en debate
Con la salida de Jerí, el Parlamento deberá elegir de inmediato a un nuevo presidente del Congreso. Según la normativa vigente, quien asuma ese cargo pasará automáticamente a ejercer la Presidencia de la República hasta el 28 de julio, fecha prevista para la entrega del poder al ganador de los comicios.
Entre los nombres que circulan en el ámbito legislativo aparece María del Carmen Alva, dirigente de Acción Popular y expresidenta del Congreso, respaldada por sectores que priorizan una transición sin sobresaltos. También se menciona a José María Balcázar, legislador de Perú Libre, cuya eventual designación genera debate en el plano político y económico.
Fuente: Cadena 3



