Estados Unidos logró finalmente abordar e incautar un petrolero con bandera rusa y vínculos con Venezuela tras una persecución de más de dos semanas a través del océano Atlántico, en una operación que elevó la tensión con Moscú pero que, según funcionarios estadounidenses, evitó un enfrentamiento directo entre fuerzas militares de ambos países.
In two predawn operations today, the Coast Guard conducted back-to-back meticulously coordinated boarding of two "ghost fleet" tanker ships- one in the North Atlantic Sea and one in international waters near the Caribbean. Both vessels -the Motor Tanker Bella I and the Motor... pic.twitter.com/EZlHEtcufX
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) January 7, 2026
El buque, conocido hasta hace poco como Bella 1 y rebautizado Marinera, había logrado eludir un "bloqueo" marítimo parcial impuesto a petroleros sancionados vinculados a Venezuela y se había negado reiteradamente a permitir el abordaje por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos.
De acuerdo con un funcionario estadounidense con conocimiento directo del operativo, la Guardia Costera logró subir a bordo del petrolero en las últimas horas sin encontrar resistencia ni hostilidad por parte de la tripulación, poniendo fin a una persecución que se extendió por unos 14 días. Dos funcionarios estadounidenses precisaron además que no había buques rusos en las inmediaciones cuando se produjo el abordaje, lo que evitó un posible choque entre fuerzas de ambos países.
Poco antes de la maniobra, varias aeronaves militares estadounidenses despegaron de bases en Gran Bretaña y se dirigieron hacia el noroeste, en dirección al petrolero, según datos de sitios de seguimiento aéreo. Registros de navegación también mostraron que el Marinera realizó un giro brusco en el Atlántico Norte horas antes de ser interceptado.
El Comando Europeo de Estados Unidos confirmó la incautación en un comunicado publicado en la red social X, en el que señaló que el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa "incautaron" el petrolero en el Atlántico Norte por violaciones a las sanciones estadounidenses.
En paralelo, la Guardia Costera estadounidense interceptó otro petrolero en el Caribe, identificado como M Sophia, según confirmó un funcionario estadounidense. El buque enarbolaba falsamente bandera de Camerún, de acuerdo con esa fuente, y fue detenido en el marco de la misma ofensiva contra embarcaciones sancionadas.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, reforzó el mensaje de Washington al subrayar que la ofensiva marítima no tiene límites geográficos. "El bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en plena vigencia -en cualquier parte del mundo", escribió en la red social X, en una advertencia directa a navieras, intermediarios y países que faciliten el transporte de crudo de origen venezolano.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, sumó un tono épico y de advertencia global al destacar que las operaciones se realizaron en dos abordajes consecutivos antes del amanecer, uno en el Atlántico Norte y otro en aguas internacionales del Caribe, contra petroleros de la llamada "flota fantasma" que habían operado recientemente en Venezuela o se dirigían hacia el país.
Noem elogió la coordinación "meticulosa" entre la Guardia Costera y los departamentos de Defensa, Justicia y Estado, y subrayó que uno de los buques, el Bella I, intentó durante semanas evadir a las autoridades cambiando de bandera y pintando un nuevo nombre en el casco, sin éxito. "El mundo criminal debe tomar nota: pueden huir, pero no pueden esconderse", advirtió, al asegurar que Estados Unidos no cederá en su misión de cortar las fuentes de financiamiento del narcoterrorismo donde sea que operen.



