Después de semanas de trabajo intenso, Shakira decidió realizar una breve pausa en su exitoso tour mundial y disfrutar de dos días de relax en Uruguay. En ese marco, la colombiana se refugió en Punta del Este, en la chacra La Colorada, que pertenece a la familia de la Rúa. A pesar de haber terminado su relación hace años, mantienen buen vínculo. En ese ámbito, rodeada de naturaleza, la artista logró aislarse de la presión y las distracciones, y centrarse en recobrar fuerzas. Allí, la cantante recibió amigos.
En su llegada a Uruguay, Shakira había aterrizado en Montevideo. Desde allí se trasladó a José Ignacio, la localidad que eligió como base para sus shows en la región. Justamente, además de aprovechar estos días para descansar, la figura de la música latina fue visitada por algunos seres queridos. Este miércoles, Albert Menendez, tecladista de la banda que acompaña a la artista desde hace más de 25 años, compartió una serie de fotos en sus redes. "De vuelta en Punta del Este, y se siente tan bien". En la publicación, el compañero de la colombiana compartió dos selfies, en la primera ambos sonríen a cámara, mientras que en la segunda se los ve posando con el resto de su equipo.
Además de expresar sus sensaciones, el músico lanzó una referencia a uno de los máximos exponentes de Argentina: "Sale el sol, siempre recordando al gran Gustavo Cerati". Justamente, Punta del Este fue uno de los lugares donde nació la amistad entre la colombiana y la figura de Soda Stereo. En esa misma localidad, el intérprete de "Cactus" tenía una chacra, un proyecto personal al cual describía como su "paraíso privado" y "lugar en el mundo".
Así las cosas, en ese contexto de relax, las versiones indican que Shakira se habría encontrado con su expareja, con quien mantiene buena relación. Aún así, al momento de dirigirse al avión, para partir a Paraguay, la cantante se mostró sola.
Los rumores tomaron más fuerza a finales de septiembre, cuando Antonio de la Rúa dijo presente en un show de la colombiana entre los fanáticos del Global Citizen Festival en Central Park.
La presencia de ambos en eventos, junto a gestos públicos y la participación de familiares y amigos, ha vuelto a poner en el centro de la atención una historia de amor que marcó a toda una generación y que, más de una década después de su ruptura, sigue generando titulares y debates entre seguidores y periodistas.
La relación entre Shakira y De la Rúa comenzó en el año 2000, tras un primer encuentro en Buenos Aires durante una cena posterior a la presentación de la cantante en el Luna Park. Desde entonces, la pareja vivió una etapa de intensa complicidad tanto en lo personal como en lo profesional. Antonio de la Rúa no solo fue su compañero sentimental, sino también un aliado clave en la gestión y estrategia de la carrera internacional de la artista. Juntos consolidaron una fórmula de éxito que se reflejó en álbumes como "Laundry Service", donde De la Rúa asumió el rol de manager y estratega, y en éxitos como "Whenever, Wherever", que impulsaron a Shakira al mercado angloparlante.
La influencia de la cultura argentina se hizo evidente en la vida y obra de la cantante. Canciones como "Te aviso, te anuncio", con su fusión de pop rock y tango, y la icónica "Días de enero", dedicada a De la Rúa, reflejaron la profundidad del vínculo. La relación se hizo pública en mayo de 2000, tras un viaje a la Patagonia argentina, y se consolidó con apariciones familiares y vacaciones en lugares como La Colorada, la finca cerca de Punta del Este que se convirtió en refugio y símbolo de su intimidad. Shakira también mantuvo una estrecha relación con los padres de Antonio, Fernando de la Rúa e Inés Pertiné, incluso durante el mandato presidencial y la crisis social en Argentina.
Tras once años de relación, la pareja anunció su separación en 2011 mediante un comunicado que describía la ruptura como "temporal" y orientada al crecimiento individual, aunque poco después la cantante fue vista junto a Gerard Piqué. Lo que en un principio pareció una separación amistosa, pronto derivó en una serie de disputas legales y económicas. De la Rúa intentó congelar activos de Shakira en Suiza y la demandó en tribunales de Los Ángeles y Nueva York por una suma de USD 100 millones, alegando su papel central en la expansión internacional de la artista. Shakira respondió con documentos que desmentían cualquier obligación financiera y presentó un contrato que regulaba la separación comercial. La batalla legal se extendió a Bahamas, donde la cantante denunció a su ex pareja por USD 6,6 millones, y la disputa por la propiedad de La Colorada se sumó a la lista de temas pendientes.
Con el paso del tiempo, ambos lograron reconstruir sus vidas por separado. Shakira formó una familia con Gerard Piqué y fue madre de Milan y Sasha, mientras que De la Rúa inició una relación con la DJ Daniela Ramos, con quien tuvo dos hijos, Zulú y Mael. El distanciamiento permitió que las heridas se transformaran en cicatrices y que cada uno encontrara un nuevo equilibrio personal y profesional.
En los últimos años, los gestos de acercamiento entre ambos comenzaron a multiplicarse. En 2024, un "me gusta" de De la Rúa en una publicación de Shakira por el Día de la Madre encendió las alertas de los seguidores. La invitación a Zulú, hija de Antonio, para subir al escenario durante la gira argentina de la cantante, y la cercanía de Shakira con Aíto de la Rúa y Calu Rivero, reforzaron la percepción de una relación renovada y extendida a sus familias. Una cena compartida en Estados Unidos y la presencia de Antonio y Zulú en un show de la artista en Ciudad de México, donde fueron captados por el público mientras Shakira interpretaba "Día de enero", avivaron aún más los rumores de reconciliación.
Las reacciones no se hicieron esperar. El periodista Juan Etchegoyen afirmó que "la clave es que a ella la volvió a enamorar el vínculo que tiene él con sus hijos", y sugirió que la pareja estaría "prácticamente viviendo juntos en un lugar que nadie sabe", anticipando la posibilidad de una aparición pública conjunta en Argentina. Mientras tanto, otros observadores consideran que la relación se ha transformado en una amistad madura, marcada por el respeto y la cordialidad tras años de distancia y conflictos.
En este contexto, la historia de Shakira y De la Rúa sigue generando debate y fascinación. Los gestos públicos, las interacciones en redes sociales y las apariciones familiares alimentan tanto la nostalgia como la expectativa de los seguidores, que ven en cada encuentro una nueva página de una historia que, lejos de cerrarse, parece reinventarse con el paso del tiempo.



