En su día a día frente a la cámara en los estudios de Olga, Nati Jota no solo conquista a la audiencia con su carisma y humor, sino también con la sinceridad con la que comparte sus propias experiencias. Pero detrás de la conductora que entretiene y divierte, está la Nati genuina que, cada tanto, decide abrir su intimidad y mostrar los desafíos personales que atraviesa. Esta semana, sorprendió a sus seguidores al revelar el gran objetivo que se propuso para mejorar su salud: dejar de fumar.
Fue a través de su cuenta de X donde la periodista y conductora hizo pública la decisión que tomó para cambiar sus hábitos. "Creo que dejé de fumar", escribió, captando la atención de quienes la siguen desde hace años y de aquellos que saben de su honestidad brutal ante cada desafío que la vida le presenta. Sin embargo, lo más profundo de su publicación llegó después, cuando relató cómo fue atravesar la primera etapa de ese proceso. "Lo desesperante de la primera semana fue tener muchas ganas y pensar que ser exfumador es vivir con esas ganas sin concretarlas para siempre. No es así", relató.
El mensaje de Nati Jota puso en palabras una sensación muy común entre quienes intentan dejar de fumar: el miedo a que la abstinencia, la ansiedad y el deseo constante sean eternos. Lejos de guardárselo para sí, decidió compartirlo para acompañar a quienes están pasando por lo mismo. "Lo digo porque es muy desalentador y parece imposible la idea de algún día no tener tantas ganas, pero sucede", agregó, dejando un mensaje esperanzador y realista que fue muy bien recibido por sus seguidores, quienes no tardaron en compartir sus propias historias y agradecer el gesto.
Una vez más, Nati usó sus redes no solo para entretener o informar, sino para mostrarse desde un lugar más vulnerable y humano. Y no es la primera vez que lo hace. En noviembre pasado, la influencer sorprendió a todos al contar, con lujo de detalles y mucho humor, cómo fue enfrentar una cirugía ocular para corregir su miopía y astigmatismo. Pero su testimonio fue más allá del proceso médico: se animó a hablar de la presión social y estética que la rodea y cómo, a veces, esas miradas externas pueden más que las recomendaciones de los propios profesionales de la salud.
Durante años, los anteojos acompañaron a Nati en la televisión, el streaming y las redes. Se convirtieron en parte de su identidad, en un gesto cotidiano, casi en un amuleto sentimental. Pero después de la operación, la adaptación no fue sencilla. "No debí haber hecho eso, me delineé. Todavía mi oculista no me había permitido, pero no aguanté la presión social y sus críticas y sus comentarios pasivo-agresivos, diciendo ‘Nati, te rebanco, te requiero mal, te aconsejo que te delinees, te va a quedar mejor, te hace los ojos muy chiquitos'", relató en una historia de Instagram.
La periodista reconoció que cedió a la tentación de maquillarse, aun sabiendo que su equipo médico se lo había prohibido. "No me delineaba porque no podía y hoy tampoco puedo, sin embargo lo hice. ¿Por qué?", se preguntó. Entre risas, se animó a responderse: "Porque no me banqué el mainstream". Su sinceridad generó una catarata de respuestas: consejos, mensajes de cariño, advertencias y hasta críticas, en un ida y vuelta típico de las redes, donde cada confesión puede ser celebrada y cuestionada a la vez.
"Ustedes dirán que son un lindo consejo, es un consejo para bien", reconoció Nati. Pero también señaló la contradicción que vive cualquiera que atraviesa un cambio estético o de hábitos y todavía se siente inseguro: "Sí, pero cuando no te podés delinear, entonces te quedás con otra parte del consejo que es ‘así te queda como el or...' y uno se está amigando con algo nuevo". En tono punzante, remató: "Igual, nada, si quieren seguimos, los comentarios pueden decir igual te delineaste como el or..., no cambian nada, traté de alinearme solo por afuera".



