Maxi Trusso: "Estoy viviendo un pseudo renacer"

Martes, 08/04/25 18:55

Tras su caída en el escenario de Niceto Club, el DJ y cantante habló en exclusiva con Teleshow luego de su operación y abre la puerta a una reconstrucción personal. Recuerda la presencia clave de su pareja Tracey durante la internación, el reencuentro con su hija y su vínculo con Silvina Luna.

"La vida es un juego", dice Maxi Trusso con una sonrisa contenida, mientras se acomoda en un sillón de su departamento en el barrio porteño de Retiro, apenas unos días después de recibir el alta médica. Todavía se mueve con cautela. El recuerdo de su cuerpo en el aire, suspendido por un instante antes de impactar contra el suelo del Niceto Club, es reciente, físico, doloroso. Pero también es símbolo de algo más: su entrega total al escenario, al ritual del show, al abrazo -esta vez fallido- con el público.

En esta entrevista exclusiva con Teleshow, la primera que concede desde que fue operado por una fractura múltiple de fémur, Trusso no esquiva nada. "Sentí una emoción muy grande, y después, cuando caí, me di cuenta de lo que había hecho. Pero son cosas de la vida. Por suerte no pasó a mayores. No me morí, no quedé parapléjico... tenía que pasar", lanza, con una mezcla de alivio y aceptación estoica.

Maxi Trusso: "Estoy viviendo un pseudo renacer"

Lo que pasó es que se arrojó al público durante una canción, en pleno clímax de su show. Pero nadie lo sostuvo. "Yo improviso mucho, me dejo llevar por la emoción, por la música, por lo que siento en el momento", confiesa. Ese impulso visceral lo llevó al salto. El suelo lo recibió con violencia.

La noche cambió de golpe. Pero el artista, incluso con el cuerpo fracturado, decidió seguir. Desde una camilla, detrás del escenario, siguió cantando. "Me pareció importante terminar el show con buena energía, que no sea un drama, que quede como una anécdota", explica. Y así fue: su voz se filtró desde el backstage, mientras el público -todavía en shock- coreaba su nombre.

Un día después llegó el diagnóstico: "Una quebradura en cuatro partes del fémur. Por suerte zafé de la cadera", cuenta, mientras sostiene unos lentes decorados con luces LED de colores. La operación fue compleja. Placas, tornillos, anestesia. Pero salió bien. Con una remera en la que se leía su propio nombre, un saco oscuro, pantalón del mismo tono y unas botas eternamente largas con extravagantes detalles en un verde fosforescente, el DJ se abrió y reveló todo lo que lo llevó a lanzarse desde el escenario.

Y es que el 28 de marzo, el cantante se arrojó, buscando entregarse al clásico ritual del crowd surfing. No avisó. No midió. "Soy bastante improvisador, muy inconsciente", explica, todavía sorprendido por su propio impulso. No era la primera vez que lo intentaba: ya lo había hecho en shows anteriores. Pero esta vez, algo cambió. Tras el golpe, quedó tendido en el suelo.

El diagnóstico llegó más tarde. Fue llevado al Hospital Rivadavia, donde se confirmó que sus fracturas requerían una cirugía urgente. "Estas cosas te hacen cambiar mucho. Es como un pseudo renacer", reflexiona, con esa voz grave que no perdió ni siquiera durante la caída. Y aunque se le preguntó si se arrepiente, su respuesta es clara: "No. La verdad que no. Suena medio ridículo, pero no me arrepiento".

La historia de vida de Maxi Trusso: una infancia como pupilo, la reconciliación con su hija y el amor de su novia

"Creo que el primer bajón que tuve fue cuando fui pupilo en el colegio San Jorge, en Quilmes", recuerda. "Tenía 12 años, y no entendí por qué. Lo había elegido en parte, pero también lo habían decidido mis padres. Y de golpe pasé de estar siempre acompañado, a estar solo. Me sentí un poco abandonado".

Décadas después, en un contexto muy diferente, otro sacudón emocional lo obligó a reconstruirse desde cero: la pandemia. "Fue uno de los tres sufrimientos más grandes de mi vida", afirma con la voz pausada. "Perdí a un familiar, viví varios cambios fuertes. Todo lo que venía manejando bien se desvaneció. Me caí. Y tuve que rearmar una nueva vida artística y personal".

Maxi Trusso: "Estoy viviendo un pseudo renacer"

Hablar de la familia lo lleva al recuerdo de sus padres. Ambos ya fallecidos, ocupan un lugar especial en su relato. "Extraño estar con ellos. Pensás que la familia dura para siempre, y no es así. Cuando los perdés, muchas cosas pierden sentido", confiesa.

Fue en ese contexto de aislamiento donde también se quebró -y luego se reconstruyó- el vínculo con su hija. "Vino a verme al hospital. Estamos mejor. A ella le sirvió mucho alejarse... se recibió de psicopedagoga", cuenta, emocionado por una relación que ahora encuentra un nuevo equilibrio.

En medio del caos, la caída, el hospital, el quirófano y la recuperación, hubo una presencia constante a su lado: Tracey Shanahan, la mujer que lo acompaña desde hace años. "Me acompaña mucho con el tema de la alegría. Me incentiva, me hace ver que la vida es una lucha, pero con alegría", dice cuando habla de ella con una mezcla de cariño y admiración.

Ella, una irlandesa licenciada en finanzas, se cruzó en su camino casi como un guiño del destino. "Me reencontré con ese Maxi de los años 90, el que vivía allá, el que estaba empezando a descubrir lo que quería hacer. Ella me hizo volver a ese rumbo", cuenta sobre lo que le atrajo sobre ella.

La conexión también fue intelectual. Tracey le habló de su país, de la historia de Irlanda del Sur, de la lucha por la independencia. "Ella me contaba lo que sufrió Irlanda, y cómo eso marcó a su gente: los músicos, los poetas... Eso me ayudó mucho. Me hizo ver este mundo no tan frívolo", afirma.

Lo acompañó durante su internación. Estuvo con él en el hospital, en la habitación, en las horas largas del posoperatorio. En las fotos que compartió su entorno, se la ve firme a su lado. Como en la vida.