Gerardo Romano: intentaron estafarlo con el falso secuestro de su hija

Hace 17 minutos

"Hablé con una actriz pensando que era mi hija...", dijo el actor de "El Marginal" que vivió un verdadero infierno cuando delincuentes simularon el secuestro de su hija.

 Gerardo Romano atraviesa un gran momento profesional. Uno de los actores más respetados del país sigue cosechando éxitos en "El Marginal" y hasta suena fuerte para sumarse a la tercera temporada de "En el barro" , la serie que también lo tiene como figura. 

Pero la vida le puso un freno de golpe. En las últimas horas, Romano fue víctima de una estafa virtual, un delito que cada vez es más común , y vivió minutos de terror cuando unos delincuentes le hicieron creer que su hija estaba secuestrada en Uruguay. La pesadilla duró veinte minutos, pero le alcanzó para pensar lo peor.

Todo arrancó con un llamado telefónico. Del otro lado, una voz masculina se presentó como un policía uruguayo y le informó que su hija estaba detenida por un supuesto delito. Según el falso oficial, la joven había sido víctima de un robo, pero como el delincuente murió baleado, la tenían en la comisaría a la espera de un peritaje balístico. La única forma de evitar que siguiera detenida era pagar 55 mil dólares en concepto de excarcelación. "Me dijeron que como el delincuente había terminado muerto a balazos se tuvieron que llevar a mi hija a una comisaría", relató Romano después, todavía shockeado.

Pero lo peor estaba por venir. Después del supuesto policía, tomó la línea una mujer que lloraba, gemía y decía estar lastimada. Y lo más increíble: Romano juró que era su hija. "Durante 20 minutos estuve hablando con una actriz pensando que era mi hija, era su voz. Lloraba, decía que estaba dolorida", confesó el actor a La Nación, reconociendo la habilidad de los delincuentes. Tan creíble fue la actuación que Romano ya estaba haciendo planes para conseguir la plata, hablando con productores para suspender la función de "El Secreto", la obra que presenta en el teatro Atlas de Mar del Plata.

En medio del caos, algo le hizo ruido. Se animó a cortar la comunicación a pesar de que le habían dicho que era la única llamada permitida. Llamó a la madre de su hija y, entre lágrimas y nervios, le pidió que se comunicara con la joven. La respuesta llegó al toque: su hija estaba bien, en una playa de Uruguay con una amiga, tomando sol y sin ningún problema. "Cuando supe que mi hija estaba bien, descorché champagne y celebré", dijo Romano, aliviado pero con la piel todavía erizada. La función de esa noche finalmente se reprogramó, pero el susto quedó grabado a fuego.

El actor, que siempre se preguntó cómo la gente caía en este tipo de estafas, ahora entiende la fragilidad del momento. "Cuando escuchaba o leía notas sobre estafas del cuento del tío no podía entender cómo la gente caía en la trampa. Ahora entiendo", reflexionó. Y aunque todavía no hizo la denuncia, está convencido de que no fue un llamado al azar: "Hicieron inteligencia. Sabían que mi hija vive en Uruguay". Los delincuentes manejaban datos precisos y jugaron con el miedo más profundo de un padre.

Desde Multieatro confirmaron que Romano se queda en Mar del Plata y sigue con las funciones previstas, sin modificar su agenda. Pero la experiencia lo marcó. "Me lo creí", reconoció, admirado a su pesar por el "profesionalismo" de los estafadores. Una actriz anónima, del otro lado de la línea, logró lo imposible: confundir a un actor de su calibre. Por suerte, todo quedó en un susto y en una historia para contar, aunque con el sabor amargo de saber que el peligro está cada vez más cerca, escondido en un simple llamado.