Marcelo Gallardo eligió la sinceridad como punto de partida para encarar el nuevo año. En una extensa entrevista difundida por el canal oficial de River en su cumpleaños, el entrenador hizo algo que rara vez se ve en su figura: se abrió como nunca, reconoció errores y asumió sin rodeos que 2025 fue un golpe duro desde todo punto de vista. Pero lejos de mostrarse abatido, el Muñeco apareció revitalizado, con energía renovada y la convicción intacta de volver a intentarlo. "Redoblar la apuesta", fue la frase de cabecera que volvió a escena.
En primer lugar, aceptó que River no estuvo a la altura y que él es el principal responsable: "Fue un año de frustración deportiva, claramente... cometimos errores, no fuimos lo que podíamos haber sido y sin embargo también deja muchas enseñanzas". Un diagnóstico crudo, poco habitual en alguien acostumbrado a sostenerse desde la fortaleza y las victorias.
El DT explicó que el golpe no fue solo deportivo. "No fue fácil, no solamente por no cumplir ninguno de los objetivos", repasó, y reconoció que hubo un desgaste emocional profundo, alimentado por derrotas seguidas, situaciones inesperadas y problemas personales que lo golpearon. "Hasta en un momento decía ‘este año tiene que terminar'", confesó, graficando el peso de una temporada que se hizo cuesta arriba.
Lejos de esquivar la autocrítica, Gallardo fue un paso más allá y habló de aprendizaje. "No está mal reconocer que hubo errores, que nos equivocamos, no te hace menos bueno ni menos malo", reflexionó. Y dejó en claro que el fracaso no lo quebró: "Yo no descreo de mí, nunca dejé de creer en mis posibilidades". Para el Muñeco, el verdadero desafío aparece después del golpe, según retrató en la profunda entrevista: cómo recomponerse sin perder convicciones.
En la interna del plantel, aseguran que lo ven distinto. Él mismo lo siente así."Cuando terminó el año dije ‘listo, se acabó, nos volvemos a enfocar'... yo sentía que había que reenergizarse y volver a atacar. Bueno, así me siento yo", afirmó. Un Gallardo más humano, que incluso se permitió hablar de "situaciones personales difíciles" durante 2025, pero que hoy se muestra "lúcido, contento, feliz y agradecido".
Esa humanidad también atraviesa su forma de conducir. El entrenador contó que empezó a romper con la imagen del líder impenetrable: "Antes por ahí no lo decía, ahora sí: no tengo un buen día y lo digo. No está mal... sufrimos entre todos y nos alegramos entre todos", sostuvo, convencido de que la cercanía también construye competitividad.



