Merecimiento

Hace 9 días, 6 horas

Memorias del Alma | por Susana Platero

Seguramente, por costumbre o tradición esperamos que todo cueste mucho, que el esfuerzo sea muy grande o que el costo a pagar sea elevado. Tontos de nosotros que creímos la consigna y la cumplimos a rajatabla.

Por eso tememos que nos vaya bien, aunque lo deseamos. Esperamos fatalidades cuando estamos felices. Tememos amar por miedo a que nos lastimen. No contamos nuestros sueños para que no los llenen de envidia y así vamos limitando nuestra capacidad de recibir a manos llenas y nos acostumbramos a extender sólo una mano y a guardar la otra... por las dudas.

El merecimiento es el acto de merecer (aunque suene redundante), y todos, sin excepción merecemos que nos pasen cosas buenas. Merecemos disfrutar lo bueno que tenemos y darle el justo valor, porque hasta que no valoramos lo que tenemos no podemos estar seguro de todo lo que queremos.

Para lo bueno hay que estar preparados. Hay que dejar que el aire circule en nuestro cuerpo pero también en nuestras ideas. Permitir que la luz nos llene de optimismo los espacios oscuros. Dejar que nos sorprenda una mirada o una palabra y ver azorados como florecen las emociones.

Tenemos una sola vida y está en nuestras manos aprovecharla al máximo. Siempre tendremos las obligaciones, el trabajo, las responsabilidades porque son parte de lo cotidiano sin embargo cambiar la mirada y permitirnos la emoción de la sorpresa nos recordará que somos nuestro mayor tesoro y que cada célula de nuestro cuerpo merece ser feliz y sobre todo... disfrutarlo

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