El valor de la espera

Hace 4 minutos

Memorias del Alma | por Susana Platero

Algunas palabras resuenan con insistencia en nuestra mente y en nuestro corazón. A veces tienen que ver con lo que sentimos o lo que deseamos, otras, con dudas, preocupaciones o ansiedades sin embargo cada uno nosotros "espera" la explicación a la emoción que encierra su palabra.

Puede referirse a alguien, a algo, a un instante, una oportunidad, un deseo, una sonrisa, un abrazo, un adiós, un reconocimiento, un aumento de sueldo. "Esperar" es una de las conjugaciones más pronunciadas en estos días.

Esperar como ejercicio, pero también como consigna.

Esperar como plegaria y como invocación para alejar la angustia.

La conjugación de la "espera" conlleva la obligación de recibir y debemos estar preparados para aceptar responsablemente lo que le exigimos al destino. Otras veces, la "espera" se trasforma en reproche por la ausencia, por el cambio de planes, por la falta de comprensión a lo que sentimos.

La vida tiene que ver con la espera y esta, indefectiblemente, tiene su reflejo en el amor. La cohesión mágica de nuestros momentos y nuestros deseos fusionan con lo que sentimos y esperamos de nosotros y los Otros. Somos creciendo en la plenitud de nuestro encuentro con lo anhelamos y con la responsabilidad de lo que recibimos.

Todos los vértices de la vida tienen palabras retumbantes. Cada uno practica la suya cada día. Aprender a reconocer el término que resuena puede ser la clave que Dios nos envía para aprender la lección que esperamos. Hay que estar atentos.