Los Reyes Magos son el recordatorio de que hay que pedir con fe y esperar con alegría. Ellos son el referente que deberíamos contemplar cuando damos y cuando pedimos.
Pedir significa entre otras cosas "Pensar o expresar algo que se desea con la intención de que ocurra". O sea que, si queremos algo, es porque deseamos que sea. En el convencimiento de que "va a ocurrir", reside la magia.
Los Reyes Magos que llegaron a Belén para honrar al Niño con oro, incienso y mirra (para que no le faltara en su vida riquezas, sabiduría y divinidad). Fueron los primeros que supieron que aún los dioses necesitan cosas.
Pedirles a los Reyes Magos -cuando somos grandes- es haber entendido la magia que ellos portan y convencernos que en sus alforjas tienen lo que queremos
Todo está para nosotros. Hay para todos. Podemos ser poseedores de las riquezas que el Universo quiera ofrecernos. Aunque deberíamos intentar no ensuciar nuestros deseos con la ambición desmedida, con el abuso del poder, con el egoísmo, con lo que hacemos aun sabiendo que está mal pero no importa.
Aprender a pedir y estar preparados para recibir lo que se exige, no es fácil.
Pidamos con ganas. Reclamemos con entusiasmo. Exijamos lo que merecemos. Conjuremos los temores. Ahuyentemos nuestros fantasmas. Pretendamos lo mejor. Oremos con fe sabiendo que Dios nos oye...
Que el 2026 los Reyes Magos nos den el don de pedir lo que deseamos; nos ofrezcan la humildad para recibirlo; y nos llenen de gozo cuando lo disfrutemos.



