Una falla en una máquina respiratoria le quemó la cara a un bebé recién nacido

Benjamín nació prematuro y sano junto a su hermano gemelo. Su mamá Oriana relató la odisea que les tocó vivir

En 2025 Oriana Soriano, una joven de Villa Atuel se preparaba para dar a luz a gemelos, sin imaginar siquiera que la vida la iba a enfrentar a un desafío enorme: traer al mundo a dos bebés prematuros, con tan solo 29 semanas de gestación y sin saber lo que podría suceder.

Info YA! entrevistó a Oriana, la mamá de los bebes sobre lo que tuvo que enfrentar uno de los recién nacidos.

 Es que el 9 de agosto, Benjamín y Joaquín abandonaron su lugar de confort, y salieron al mundo. "Mis bebes cabían en una mano, tan frágiles que cada respiro era una batalla ganada" confió.

La familia de Oriana, conformada por sus padres, y sus tres hermanos han sido y son un enorme pilar, como así también la gente que la rodea. "El embarazo fue perfecto, todo estuvo bien, me hice cinco controles, en el último me dijeron que Joaquín, el gemelo de Benja se había quedado sin líquido amniótico y tenían que nacer cuanto antes, dos días después, el sábado 9 de agosto nacieron a las 10 de la mañana" recordó.

Hasta el momento del parto las cosas marchaban bien, aunque el más complicado era Joaquín, Benja estaba bien, a pesar de su nacimiento anticipado. "A los 16 días de nacidos, internados en Neonatología del hospital Schestakow Benja tuvo que atravesar algo que ningún ser humano, y mucho menos un recién nacido, debería pasar: El 25 de agosto comenzó su calvario: una falla en una máquina de oxígeno del Hospital Schestakow le provocó graves quemaduras en su rostro" detalló, con la voz entrecortada de solo recordarlo.

"Benja se quemó a las 22 y yo me entere al otro día, en la mañana, nadie me avisó. Esa mañana cuando llegué me dijeron que tenían que hablar conmigo, me enviaron a una oficina y ahí escuché que uno de los bebes se había quemado porque había fallado la máquina que provee el oxígeno" contó Oriana.

La misma máquina que debía mantener con vida a los bebes es la que terminó lastimando su cuerpo para siempre. Las lesiones fueron quemaduras de grado A y B . La incertidumbre, el miedo y el dolor se apoderaron de su familia, mientras Benja luchaba en silencio.

"Me dijeron que él bebé que iba a ver no era el mismo que había tenido entre mis brazos la noche anterior, que llamara a alguien de mi familia, estaba yo muy shockeada, no hice preguntas, quedé en silencio". Efectivamente, una vez que llegaron los papas de Oriana, entró y encontró a su hijo totalmente distinto, "tenía tubos, vendas en su carita, sedado, no se movía: fue muy feo el momento" describió.

"Pedimos el traslado a Mendoza, me dijeron que no lo necesitaba, que estaba estable, y que si los trasladaban era de alto riesgo, yo no quería que corriera más peligro, asentí, días después vi que empeoraba y volví a pedir el traslado, me lo negaron, y no me quede con eso, llamamos al Ministerio de Salud, y resulta que no estaban enterados de la falla de la máquina, del accidente que le provocó las quemaduras a mi bebé" relató.

Cuando en el Ministerio se dieron cuenta de lo sucedido se comunicaron con el hospital, y en pocos minutos le avisaron a Oriana que se iba a realizar el traslado "primero me trasladaron con Benja, y horas después enviaron a su gemelo Joaquín".

La recepción en el hospital Notti fue inmediata "Benja necesitaba cirugía urgente, me dijeron que iba a perder su nariz porque ya estaba muy quemada, la perdió, estuvo un mes y medio con tubo, luego intentaron colocarle tutores, pero se cansaba mucho, de hecho, para el Día de la Madre, tuvo un paro cardiorrespiratorio".

A Benjamín le hicieron una traqueotomía "fue muy fuerte, pasó de ser un bebe sano, a estar sin nariz, y ahora con un hueco en el cuello que lo ayuda a respirar". La traqueotomía la tendrá hasta que pueda respirar por sí mismo.

A futuro al bebé le tendrán que hacer una cirugía reconstructiva. Por lo pronto su mamá y el entorno lo cuidan como el gran tesoro que es. "Viajamos todos los jueves al hospital Notti para hacer kinesiología y que lo vean los médicos".

Oriana quiso remarcar que, la atención que han tenido los médicos del hospital Schestakow ha sido muy buena, y que ella y la familia lo valoran mucho.

Como mensaje final, luego de tantas batallas consideró que la vida de sus hijos y cada cosa por la que han pasado ha sido una enseñanza "Benja nos enseñó que no hay situación que no pueda enfrentarse, que no hay dolor que no pueda superarse, y que los obstáculos no son más que una prueba que nos pone Dios".

Son muy creyentes, las oraciones y la fe en Dios los unió como familia. Ahora siguen  con fe esperando que la calidad de vida de Benja mejore, y que en el futuro pueda tener todo lo que necesite para crecer fuerte y sano.