Trueno, el rapero y freestyler que cambió la ideología de la música urbana argentina
Su estilo poderoso ganó infinidad de torneos, llamó la atención de Bizarrap y fue invitado a grabar con Gorillaz.
Pedro Palacios, un rapero uruguayo que se hizo conocido en su momento como MC Peligro, le pidió a su hijo de 4 años que probara el micrófono poco antes de un recital. "Me hizo los coros de un tema contra el paco. Se sabía toda la letra", contó.
Ese nene era Mateo Palacios Corazzina, su nombre oficial, quien tenía 5 años cuando se enamoró del rap al ver a Eminem en 8 Mile, la película de Curtis Hanson, y su padre entonces lo llevó a presenciar una "guerra de gallos".
Así conoció Trueno el freestyle, una de las formas de la música urbana de pura improvisación y debate entre dos intérpretes. Podría decirse que es la forma actual y apasionante de lo que hacían en el pasado los payadores.
Comenzó a participar en estas batallas a los 14 años en los torneos porteños. Al año siguiente salió campeón de "A Cara de Perro Zoo Juniors". Luego entró en las competencias de freestyle, en torneos locales y también internacionales. Resultó campeón en el Cruce de Campeones, el Freestyle Master Series de Argentina y en la edición argentina de la Batalla de Gallos de Red Bull, y grabó la BZRP Freestyle Sessions Vol. 6 y la BZRP Music Sessions Vol. 16, que le dieron especial relevancia. Colaboró con Bizarrap en varias canciones y se codeó con otros grupos como Wos, Papo y Replik.
A esa altura decidió dejar las competencias y concentrarse en su carrera personal.
Trueno pertenece a una familia de músicos. No solo su padre; también su abuelo paterno, Yamandú Palacios, fue un notable músico y guitarrista folklórico, que tocó con Alfredo Zitarrosa, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat.
Heredó no solo un ADN musical: también una filosofía del bien y una conciencia social. Sus letras son diferentes de los temas habituales del género, que veneran el lujo, las armas, las cadenas, las mujeres. Él pertenece a una familia que conoció el exilio político y no cae en lo que considera una banalidad.
Un momento clave en su carrera se produjo en 2022 cuando subió al escenario con Gorillaz, en Tecnópolis: lo habían invitado a hacer un freestyle con la canción "Clint Eastwood". A partir de ahí se estableció una relación con Damon Albarn y grabó con Gorillaz The Manifesto, una canción larga de intenso contenido existencial.
Hoy es una estrella internacional. En Nueva York fue presentado por Jimmy Fallon, se fotografió con Mick Jagger y logró que la carátula de su disco Bien o mal apareciera en la famosa marquesina de Times Square.
Lleva grabados tres álbumes: Atrevido, Bien o mal y El último baile; un álbum en vivo, Atrevido en vivo, y uno en camino, Turr4zo. De este puede apreciarse como adelanto el video "Por unas llantas", realizado con un paisaje urbano magistral.