Por qué Ferrari tiene con qué ilusionarse para volver a ser campeón
La escudería italiana intentará cortar una sequía de 18 años sin títulos en la Máxima. La velocidad y fiabilidad del motor, las mejoras aerodinámicas y la confianza de sus pilotos, las principales razones para creer
Ferrari es sinónimo de Fórmula 1. No solo en Italia, donde adquiere el mote de religión, sino que su fama se extiende por todo el planeta. Para un equipo de tal envergadura, arrastrar una sequía de 18 años sin títulos implica una presión insostenible puertas adentro. Por eso, esta temporada, la escudería más ganadora, longeva e icónica de la categoría anhela volver a sus épocas doradas. Y los tifosi tienen razones para ilusionarse.
El primer indicio positivo es que la escudería se posicionó en lo más alto de la tabla de tiempos en la pretemporada, gracias a Charles Leclerc, que registró una vuelta de 1m31s992 en el último día de ensayos en el Circuito de Bahréin, casi un segundo más rápido que el Mercedes de Kimi Antonelli y los dos McLaren.
Sin embargo, la velocidad no es lo más importante en estas pruebas, ya que muchos equipos suelen esconder su verdadero potencial, sino garantizar la fiabilidad del auto. Y este es otro examen que la SF-26 aprobó con creces. El monoplaza rojo sumó un total de 1190 vueltas y fue el segundo que más giró en la pretemporada, solo superado por las Flechas de Plata.
El motor es otro de los puntos fuertes de la marca italiana para 2026. La nueva unidad de potencia, que por los cambios de normativas será híbrida a partir de esta temporada (50% combustión y 50% eléctrico), demostró ser extremadamente rápida y, sobre todo, confiable, ya que no tuvo fallas significativas durante los tests de Barcelona y Bahréin.
A pesar de las buenas sensaciones, el motor Mercedes estaría un paso por delante del resto, lo cual no solo beneficiaría al equipo alemán, sino también a sus clientes (McLaren, Williams y Alpine). No obstante, habrá que esperar hasta el Gran Premio de Australia para ver el rendimiento real de cada unidad de potencia y sacar las primeras conclusiones.
Para contrarrestar esta desventaja, en Maranello impulsaron al máximo el desarrollo aerodinámico del auto. Durante la pretemporada, Ferrari se robó todas las miradas en el paddock por haber sido el que más y mejores soluciones técnicas exhibió, optando por un estilo más extremo y agresivo que sus rivales y llevando al límite el nuevo reglamento.
El difusor, pieza clave ubicada en la parte trasera inferior del auto que sirve para generar carga aerodinámica, de la SF-26 tiene una extensión inédita e incorporó dos elementos verticales independientes que actúan como una continuación funcional del propio difusor. En pocas palabras, esto se traduce en una mejor carga aerodinámica trasera y mayor estabilidad, especialmente en curvas de media y alta velocidad.
Otra innovación que dejó atónitos a todos fue el novedoso alerón trasero del monoplaza rojo. Este se abre y se cierra con un giro de prácticamente 360°, es decir, se invierte casi por completo, y representaría una ventaja de hasta 10 kilómetros por hora en cada recta. Vale la pena aclarar que esta pieza solo se probó durante cinco vueltas, luego desapareció y no sería utilizada en el estreno en Melbourne, aunque podría implementarse en las siguientes carreras.
Una imagen que llamó la atención en Bahréin fue la de Lewis Hamilton partiendo desde el noveno lugar y adelantando a todos antes de la primera curva en las prácticas de largada. El secreto detrás de la potencia de la máquina roja en las arrancadas es su nuevo turbocompresor más pequeño, que alcanza su presión ideal más rápido que uno grande, como el que utilizan los demás de los equipos.
Esta situación despertó las quejas de las otras escuderías, a las que finalmente la FIA cedió y modificó la reglamentación, otorgándoles más tiempo a los pilotos para iniciar el procedimiento de largada. Este cambio reduce significativamente la ventaja de Ferrari, que tuvo la virtud de diseñar su motor específicamente para este nuevo reglamento y contemplar un aspecto que para el resto fue secundario.
Al margen de los avances técnicos, las expectativas de los pilotos de Maranello para esta nueva temporada están por las nubes. "Este equipo lo tiene todo para ganar", aseguró Hamilton, quien en su segundo año en la escudería buscará pelear por levantar su octavo título del mundo y superar a Michael Schumacher como el más ganador.
"Llevo 14 meses trabajando en el monoplaza del 2026, en el simulador y con los ingenieros. A diferencia del anterior, que ya estaba diseñado y en el que podía cambiar muy poco, este coche lleva mi ADN y eso me entusiasma", explicó el británico de 41 años, que terminó sexto el campeonato pasado y aún no subió a ningún podio vestido de rojo.
En síntesis, la velocidad y fiabilidad del motor, las mejoras aerodinámicas y la confianza de sus pilotos son grandes indicadores para llegar a cumplir el deseo de todos en Ferrari: sacarse la mochila de 18 años de sequía en la Máxima (el último título de Constructores fue en 2008 y de Pilotos en 2007 con Kimi Räikkönen). Tras un 2025 en el que ni siquiera lograron una victoria, el 2026 parece ser el momento indicado para que el Cavallino Rampante regrese a lo más alto.