Palabras eternas
Memorias del Alma / por Susana Platero
Escribir lo que mágicamente toma forma en el silencio y en la emoción gritona que bulle en el alma
Ayer escuché un poema de Alfredo Bufano, donde cada una de sus palabras era una conjunción de belleza, brío, aromas, sensaciones y pensé "que maravilloso don el del poeta que en poco nos regala tanto".
Es el Día del Escritor el 13 de junio y el Día del Libro el 15, fechas que nos permiten recordar el valor de la palabra, el sentido de la expresión, la necesidad de contar lo que somos, de plantar la semilla de la inmortalidad que perdura en libros y en palabras.
Escribir lo pensamos, lo que sentimos, lo que mágicamente toma forma en el silencio y en la emoción gritona que bulle en el alma, la cabeza o la mano que corre a escribir para no perder la magia de la inspiración que dura... un instante.
Ser escritor es tener el coraje de decir lo que otros piensan, de ser responsable del uso y abuso de las palabras, de tejer una trama única que nos tiene como únicos autores y protagonistas.
La comunicación mágica del afuera y el adentro, del grito y el silencio, de la fuerza y la templanza, del dolor y del amor, del coraje y la cobardía se recrean cada vez que un escritor define una historia o describe un momento.
La magia de las palabras no va a morir nunca mientras haya personas que necesiten decir cómo se se sienten, contar cómo es el mundo y también imaginar un futuro posible.
Las palabras han construido, construyen y construirán la eternidad por siempre.