Murió el mendocino Julio Le Parc a los 97 años en Paris
Un Centro Cultural de Mendoza lleva su nombre
Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más influyentes y reconocidos en el mundo, murió este sábado a los 97 años en París, la ciudad donde vivió y trabajó durante más de seis décadas.
Su salud venía deteriorándose en los últimos años y, según confirmó su hijo, el cantante Yamil Le Parc, al diario La Nación, el artista "luchó hasta el final" y estaba ilusionado con la gran retrospectiva que iba a inaugurar el 11 de junio en la Tate de Londres.
Le Parc estaba internado desde hace dos días en el Hospital Americano, en las afueras de París. "Murió de viejo. Hacía un mes que no podía comer. Habrá velorio, pero todavía no sabemos cuándo", dijo su hijo.
El creador mendocino, nacido el 23 de septiembre de 1928, fue un pionero del arte óptico y cinético, y dejó una huella imborrable con sus obras que exploran la luz, el color, la interacción y el movimiento.
"Optimismo siempre", repetía Le Parc, una frase que lo acompañó hasta sus últimos días y que resumía su mirada sobre la vida y el arte.
Un legado monumental: de Mendoza al mundo
Le Parc nació en Palmira, Mendoza, en una familia humilde. Hijo de una costurera y un empleado ferroviario, vivió una infancia en una casa sin agua corriente y descubrió en Buenos Aires un universo de oportunidades. Estudió en la Escuela Manuel Belgrano y en la Pueyrredón, aunque de adolescente abandonó la academia por un tiempo, rebelándose contra la rigidez de los planes de estudio.
Después de cumplir con el servicio militar, trabajó como portero en el Teatro Colón y colaboró en el Teatro de los Independientes. Más tarde, volvió a la escuela de Bellas Artes, donde presidió el movimiento estudiantil que impulsó cambios en la educación artística.
En 1958, tras quedar impactado por una muestra de Victor Vasarely en el Museo Nacional de Bellas Artes, Le Parc decidió viajar a Europa. Consiguió una beca y se instaló en París, donde formó el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV) junto a otros artistas argentinos y franceses. Desde allí, revolucionó el arte contemporáneo con experimentaciones ópticas y cinéticas, y promovió la interacción del público con las obras.