Multas bajísimas y sanciones inexistentes por no ir a votar

Muchos electores que tienen la obligación de asistir a los comicios deciden no hacerlo por el hartazgo y las nulas consecuencias

El atraso en los valores de las multas por no ir a votar y la ausencia de sanciones a los infractores desalienta en muchos sectores la obligación del sufragio.

La multa por no ir a votar en las elecciones es de $100 según está normado en el artículo 112 de la Ley Electoral 2551/59 de la provincia de Mendoza.

Este artículo además informa cuáles serán las penas para el elector, que sin causa legítima dejase de emitir su voto en cualquier elección efectuada en el distrito donde se encuentre inscripto.

Las sanciones, que no se aplican, contemplan inscribir el nombre del infractor en un registro que le impediría hacer ciertos trámites durante un año.

Para evitar la sanción, según está normado, se tendría que requerir la última constancia de voto, algo que en lo habitual no sucede en los organismos estatales.

En este contexto cuando se pide mayor Democracia quedó tan desfasado el precio de la sanción por no votar que en la actualidad se generó un efecto rebote: con un mensaje poco alentador. "no voy a votar, aunque deba pagar la multa, que será mucho más barata que salir de mi casa hasta la escuela y regresar, y hasta quizás no me la cobren porque para el Estado es engorroso hacerlo".

Lo cierto es que la obligación de ir a votar se convirtió prácticamente en una utopía porque el elector sabe que las consecuencias son nulas y aunque tuviera que pagar no le molestaría hacerlo por el escaso valor de la multa.

A este combo se le suma el hartazgo de la gente que dejó de creer en la Política como herramienta para cambiar la realidad. Es el mismo Estado que asume un costo importante el que desalienta a los electores con sanciones inexistentes y multas ridículas que en un kiosco significan la compra de tan solo dos caramelos.