por Susana Platero

Memorias del alma, hoy: "Entre el cansancio y los sueños"

Espacio de reflexión a cargo de Susana Platero

Y si no tengo ganas ¿Qué pasa? Puedo responder que nada y tal vez así sea, pero en realidad SI pasan cosas cuando dejamos que la apatía se lleva el entusiasmo.

Encontramos muchísimas excusas cuando el desgano se instala en nosotros. Primero será algo pequeño, un plato sin lavar, la ropa sin guardar, un trámite por realizar, siempre acompañado de una justificación privada e íntima que nos damos para no sentirnos "tan" culpables.

Hoy un poco, mañana algo más y pasado no importa. Porque en realidad lo que estamos haciendo es un camino sin retorno a dejar las cosas que "hay que hacer" para otro momento. A veces, está bien estar cansado y sin ganas. Muchas, tenemos que permitirnos un rato de ocio y de descanso. El mundo nos arrastra a una velocidad vertiginosa y no podemos quedarnos atrás por mucho tiempo.

El problema es cuando lo que olvidamos en el camino son los sueños, los anhelos, las opciones. Cuando dejamos de intentar dar el primer paso para aquello que sabemos que nos hará bien, que nos dibujará una sonrisa, que nos impulsará a seguir por un tiempo más en el ruedo de la vida.

Estar cansados es natural. Vivimos a una velocidad que nos arrastra y si nos detenemos perdemos el ritmo de la danza universal. Sin embargo, seremos imparables si entre los acordes de ese baile podemos fluir con nuestro ritmo, con la coreografía que nos dibuje una sonrisa, con las manos enlazadas a los que amamos, con el juego simple de los niños, con la cadencia lenta de los ancianos, con la fuerza imparable de los sueños.

Hay que permitirse descansar de la rutina, pero debemos estar atentos a no dejar atrás aquello que nos hacer ser, simplemente únicos y realmente felices.