Los impactantes videos de un terremoto y tsunami que sacudió Japón
El sismo, de hasta 7,7 de magnitud, sacudió el norte del país, el mar aumentó hasta 80 centímetros y activó evacuaciones preventivas en amplias zonas costeras
El terremoto llegó primero como un sacudón seco. En cuestión de segundos, las imágenes empezaron a multiplicarse: cámaras de seguridad que temblaban, lámparas que oscilaban con violencia, estanterías que se vaciaban de golpe. En Japón, donde cada movimiento de la tierra suele quedar registrado desde múltiples ángulos, el sismo de este lunes volvió a narrarse en tiempo real, cuadro por cuadro.
A las 16.53 hora local, un terremoto de magnitud entre 7,4 y 7,7 -según distintas estimaciones iniciales- sacudió el norte del país frente a la costa de Sanriku, en la prefectura de Iwate, a unos 10 kilómetros de profundidad bajo el lecho marino. El movimiento fue lo suficientemente intenso como para hacer oscilar grandes edificios incluso en Tokio, a cientos de kilómetros del epicentro.
En las redes sociales japonesas, las primeras secuencias se repetían con un patrón casi idéntico: el sonido de las alertas sísmicas en los teléfonos, un breve instante de suspensión y luego el temblor. En oficinas, empleados se protegían bajo los escritorios; en viviendas, los objetos más livianos salían despedidos. En un restaurante de ramen, captado en video, utensilios y equipos fueron lanzados por el aire en cuestión de segundos.
El segundo acto llegó desde el mar
Aproximadamente 40 minutos después del sismo, comenzaron a circular las imágenes de las primeras olas. En el puerto de Kuji, en Iwate, el nivel del agua subió de forma visible: una masa gris que avanzaba con menos violencia que en otros episodios históricos, pero suficiente para activar todas las alarmas. Las mediciones oficiales registraron olas de hasta 80 centímetros, mientras que en otros puntos el impacto fue menor.
No eran olas espectaculares, pero sí inquietantes. En varios videos se observa cómo el agua entra lentamente en los muelles, arrastra objetos y hace oscilar las embarcaciones. En otras tomas, grabadas desde la costa, se ven olas impactando contra muros de contención mientras suenan sirenas de evacuación.
La Agencia Meteorológica de Japón había advertido que podían alcanzarse hasta tres metros, lo que disparó evacuaciones preventivas en una amplia franja costera. La orden fue clara y repetida en todos los canales: evacuar de inmediato hacia zonas elevadas y no regresar hasta que se levantara la alerta.
En las primeras horas, no se reportaron daños graves ni víctimas, aunque las autoridades insistieron en la cautela. La primera ministra Sanae Takaichi anunció la creación de un equipo de gestión de crisis y pidió a la población "mantenerse a salvo" mientras se evaluaba el impacto.
Pero con el correr de las horas, el foco empezó a desplazarse. Ya no solo se trataba de lo que había ocurrido, sino de lo que podría venir.
La Agencia Meteorológica de Japón emitió un aviso especial alertando de un mayor riesgo de terremotos de magnitud 8 o superior. "La probabilidad de que ocurra otro gran terremoto es relativamente más alta que en tiempos normales", indicó el organismo.
"Puede que no ocurra, pero deben prepararse como si pudiera suceder", advirtió un funcionario en televisión, apelando a un principio profundamente arraigado en Japón: la responsabilidad individual en la preparación ante desastres.
En paralelo, las autoridades señalaron que el sismo se produjo en una zona particularmente sensible, cerca de fosas oceánicas donde se acumulan tensiones tectónicas capaces de desencadenar eventos de gran magnitud. La advertencia se extiende a una amplia región del norte del país y alcanza a millones de personas.
Ese dato, más que las imágenes inmediatas, es el que mantiene en vilo a las autoridades. Japón se encuentra sobre cuatro placas tectónicas en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico y registra cerca de 1500 temblores al año, alrededor del 18% de la actividad sísmica mundial.
El recuerdo de 2011 sigue latente. Aquel terremoto de magnitud 9,0 y el posterior tsunami dejaron más de 18.000 muertos o desaparecidos y desencadenaron la crisis nuclear de Fukushima. Hoy, cada video de una ola avanzando, por pequeña que sea, remite inevitablemente a ese antecedente.
Horas después, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico indicó que la amenaza mayor había pasado y la alerta fue degradándose a aviso en varias prefecturas.