La acción de un chofer que emocionó a pasajeros en San Rafael
Una oyente de Vibra FM (100.3) no quiso dejar pasar una acción bonita, y empatica
En tiempos donde la prisa y la indiferencia suelen reinar, los gestos de profunda humanidad brillan con luz propia. Los pasajeros de la Línea 13 de la empresa Iselín, fueron testigos de una acción noble y empática por parte del chofer William Álvarez, quien realiza el recorrido que conecta el Barrio Valle Grande y El Molino.
El hecho ocurrió en la intersección de las calles Las Heras y Maza. Allí, un adulto mayor, que apenas podía movilizarse, se disponía a descender de la unidad. Al notar las severas dificultades del anciano, William no dudó un segundo: detuvo por completo la marcha del colectivo y acudió de inmediato en su ayuda.
Mónica, una oyente de Vibra FM (100.3) y una pasajera que presenció la secuencia, visiblemente emocionada compartió el relato de lo acontecido "el chofer asistió al hombre paso a paso, el señor apenas se podía mover. William agarró pierna por pierna, ayudándolo a bajar escalón por escalón. En el último tramo, directamente lo tomó en brazos y lo bajó del colectivo".
Lejos de conformarse con dejarlo sobre la vereda, el chofer tomó al hombre y lo cruzó por la calle para asegurarse de que quedara resguardado del otro lado de la calzada.
"Es lo que nos corresponde a todos"
Al descender de la unidad, la misma pasajera se acercó a William para felicitarlo por su enorme empatía y su gran corazón. Intentó pedirle el apellido para dar a conocer su historia, pero el chofer, en una muestra de total humildad, prefirió no dar detalles y se limitó a responder con una frase que resume su grandeza: "No, señora. Es lo que nos corresponde a todos."
La necesidad de contagiar lo bueno
"Siempre criticamos a los choferes o a las empresas, pero la verdad es que algunos chicos tienen tanta humanidad y empatía por el otro", reflexionó Mónica al compartir lo sucedido. "Llegué a mi casa muy emocionada por ese gesto. En la sociedad en que vivimos, un poco de amor de parte de todos nos viene muy bien".
Historias como la de William Álvarez dignifican el transporte público y nos recuerdan que, detrás de un volante, muchas veces viajan héroes anónimos dispuestos a hacer del mundo un lugar un poco más amable.