Gripe: síntomas y a quiénes afecta la nueva variante en Argentina
La confirmación de la primera muerte en Mendoza y el aumento de casos en varias provincias reavivan la atención sobre esta variante viral
La confirmación de la primera muerte por gripe H3N2 subclado K en Mendoza encendió las alertas en el sistema sanitario argentino. Se trata de un español de 74 años con comorbilidades que fue internado en diciembre.
Además, ya se notificaron casos en 14 provincias y la expansión territorial de la variante obligan a reforzar la información y las medidas de prevención.
Las autoridades y los especialistas insisten en la importancia de identificar los síntomas, mantener la vacunación al día y consultar precozmente ante cuadros sospechosos, especialmente en los grupos de mayor riesgo.
La gripe H3N2 es una de las variantes del virus de la influenza A que circulan cada año y suele asociarse a cuadros más intensos que otros tipos de gripe.
El subclado K, identificado recientemente en Argentina, presenta una mutación en la proteína hemaglutinina, que incrementa un 56% su capacidad de contagio respecto a temporadas previas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Síntomas
El cuadro suele comenzar con tos persistente, seguida de congestión nasal y luego, entre las 24 y 48 horas, da paso a síntomas gripales clásicos como fiebre alta, decaimiento y molestias pulmonares.
El cansancio extremo puede prolongarse incluso después de que la fiebre cede.
Ante la aparición de fiebre alta acompañada de decaimiento, dolores musculares y tos persistente, especialmente en personas de riesgo, se recomienda consultar al médico para un diagnóstico adecuado.
Complicaciones
La mayor parte de los casos detectados en Argentina afecta a personas mayores de sesenta años y menores de diez, dos grupos que presentan mayor vulnerabilidad ante la infección. Entre los afectados, casi la mitad requirió internación y solo el 21% había recibido la vacuna antigripal.
Las condiciones clínicas que aumentan el riesgo de cuadros graves incluyen enfermedades respiratorias o cardíacas crónicas, inmunodeficiencias, enfermedades oncohematológicas, trasplantes, diabetes, obesidad mórbida e insuficiencia renal crónica, entre otras.
Además, estudios recientes señalan que quienes tuvieron COVID-19 pueden tener mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias como la H3N2, debido a alteraciones en la respuesta inmunitaria.
Prevención
La principal herramienta de prevención es la vacunación anual contra la influenza. El Ministerio de Salud recomienda inmunizarse especialmente a los siguientes grupos: personal de salud, embarazadas en cualquier trimestre, puérperas hasta diez días después del parto si no se vacunaron durante el embarazo, niños de seis a 24 meses, personas de dos a 64 con factores de riesgo, mayores de 65 años y personal estratégico esencial para el funcionamiento del Estado.
Otras medidas fundamentales incluyen el lavado frecuente de manos con agua y jabón, ventilar los ambientes cerrados, cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar, no compartir objetos personales, limpiar y desinfectar superficies en contacto con personas enfermas y evitar el contacto cercano con personas con síntomas respiratorios.