Fuego en la Patagonia: las condiciones que aumentan el riesgo

El avance de los incendios obligó a evacuar localidades y consumió miles de hectáreas en varias provincias del sur argentino. Especialistas advierten que la sequía, el calor extremo y la intencionalidad en algunos focos agravan el escenario y anticipan un panorama desafiante para el resto de la temporada

La Patagonia argentina enfrenta, posiblemente, una de las temporadas de incendios más intensas registradas. El fuego ya obligó a evacuar localidades, consumió miles de hectáreas y disparó la alarma por peligro extremo en casi todo el país. Especialistas anticipan que el impacto ambiental y social podría igualar o superar el récord del año pasado, cuando el fuego devastó áreas protegidas, zonas rurales y urbanas.

Los datos oficiales describen un escenario crítico, donde la capacidad de respuesta se ve desbordada ante la velocidad y agresividad del fuego en provincias como Chubut, Río Negro y La Pampa. "Esta temporada va en línea con la ‘nueva normalidad' que indica que anualmente en la zona Andina de Patagonia Norte ya no se queman cientas o miles de hectáreas, sino decenas de miles de hectáreas", afirmó Thomas Kitzberger, investigador superior del CONICET, en diálogo con Infobae.

En Chubut, el Gobierno provincial y el Ministerio de Seguridad de la Nación vincularon los incendios con la presencia de grupos radicalizados en la zona afectada, aunque no realizaron imputaciones directas. Las autoridades confirmaron que el incendio fue intencional y señalaron la existencia de acelerantes y amenazas previas, además de destacar que el 95% de los focos en la región tienen origen humano. A pesar de esto, las condiciones de sequía y calor extremo dificultan el control de las llamas en todo el territorio.

Expansión acelerada: los focos activos y la respuesta oficial

La temporada alta de incendios en la Patagonia se suele extender entre los meses de septiembre y fines de marzo. El año pasado, un informe de Greenpeace reportó que entre octubre de 2024 y marzo de 2025 el fuego consumió 31.722 hectáreas (exclusivamente bosques) en esta región, una cifra cuatro veces mayor a la del mismo período del año anterior. La situación actual en el sur del país indica que podría repetirse una situación de magnitud similar.

Según un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), 16 provincias argentinas permanecen bajo alerta extrema por riesgo de incendios, desde el norte hasta la Patagonia: Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.

Las autoridades extremaron restricciones y prohibieron el uso de fuego al aire libre en espacios públicos, privados y campings, mientras se multiplican los llamados a la prevención y la denuncia de focos.

En Chubut, los incendios afectan principalmente a Puerto Patriada y Epuyén, donde más de 3.000 personas debieron evacuar sus hogares y sitios turísticos. Brigadistas, y bomberos voluntarios concentran esfuerzos para frenar el avance de las llamas, aunque el fuego se mantiene fuera de control en la región norte de la provincia. El gobernador Ignacio Torres confirmó en conferencia de prensa que uno de los principales focos tuvo un origen intencional, lo que motivó una investigación judicial con hallazgos de artefactos explosivos y amenazas previas.

La Pampa también reportó incendios activos y más de 100.000 hectáreas rurales arrasadas desde noviembre. El fuego obligó a desplegar a más de veinte asociaciones de bomberos voluntarios en distintos puntos críticos y a mantener guardias ante la posibilidad de reactivaciones, de acuerdo con el reporte de la Federación de Asociaciones de Cuerpos de Bomberos Voluntarios de La Pampa.

En Bariloche, la zona de la barda del Ñireco se vio afectada por un nuevo incendio que avanzó sobre zonas pobladas. Autoridades del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) y la Agencia Federal de Emergencias (AFE) insistieron en el nivel de riesgo "muy alto" y la necesidad de respetar las prohibiciones para la prevención de nuevos focos.