El "salto prohibido": Ilia Malinin hizo un mortal hacia atrás y se llevó el oro olímpico

El patinador estadounidense, apodado el "Dios de los saltos", dejó al mundo en shock, incluido a Novak Djokovic entre el público. La voltereta hacia atrás está prohibida desde 1976.

La perfección técnica no fue suficiente para Ilia Malinin. El joven prodigio de Estados Unidos sabía que para alcanzar la gloria eterna en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, debía hacer algo que nadie se atreviera a intentar.

Y lo hizo: ejecutó un mortal hacia atrás (backflip), un movimiento que estuvo prohibido por la Unión Internacional de Patinaje (ISU) durante 50 años.

Un tributo a la rebeldía

El salto en cuestión, que implica girar 360 grados sobre el eje horizontal en el aire, fue proscrito en 1976 tras la mítica ejecución del estadounidense Terry Kubicka, por ser considerado extremadamente peligroso para la integridad de los atletas. Sin embargo, Malinin decidió que era hora de traerlo de vuelta al escenario más grande del deporte.

Al aterrizar su rutina, el estadio estalló en una ovación de pie. Entre los presentes, se pudo ver la cara de incredulidad de la leyenda del tenis Novak Djokovic, quien quedó "boquiabierto" ante la audacia del joven de 21 años.

Más que un truco: la ciencia del "Quad God"

A pesar de la espectacularidad del mortal, la medalla de oro de Malinin se cimentó en su capacidad para ejecutar múltiples saltos cuádruples con una facilidad asombrosa. Pero fue ese "salto ilegal" el que envió un mensaje claro: el patinaje artístico ha entrado en una nueva era donde el riesgo y el espectáculo mandan.

"Quería hacer algo que la gente recordara por siempre, no solo por el puntaje, sino por la emoción", declaró Malinin tras colgarse la presea dorada. Los jueces, aunque tradicionalmente estrictos, se rindieron ante la limpieza de su ejecución y la complejidad técnica de su programa.

El fin de una era de restricciones

La hazaña de Malinin reabre el debate sobre las reglas de seguridad en los deportes de invierno. Mientras algunos expertos consideran que esto podría incentivar a otros patinadores a tomar riesgos innecesarios, la mayoría coincide en que Malinin posee una capacidad física que lo sitúa fuera de cualquier norma convencional.

Con esta medalla, el estadounidense no solo le da un oro vital a su país en el medallero, sino que se consagra como el patinador más revolucionario desde la era de Dick Button.