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El bebé que nació pequeño a los ojos del mundo, pero grande en el plan de Dios

Luan nació con 26 semanas de gestación y un peso de 1.070 gramos. Estuvo tres meses internado en neonatología del Schestakow. Una historia de lucha, superación y fe.

Luan nació con apenas 1.070 gramos de peso y a las 26 semanas de gestación. Logró sobrevivir tras permanecer tres meses en cuidados intensivos en el área de Neonatología del Hospital Teodoro Schestakow. El pequeño, considerado un prematuro extremo, llegó al mundo con un pronóstico reservado ya que nació mucho antes del tiempo habitual de un embarazo, que suele situarse entre las 37 y 42 semanas.

Su mamá Denise, contó su historia de vida en una emotiva publicación, donde agradeció a los médicos que con tanta dedicación y esfuerzo le salvaron la vida a su pequeño hijo.

"El 10 de agosto de 2025 ingresé a la guardia del hospital por un sangrado, estando embarazada de 26 semanas. Fui con calma, creyendo que me dirían que volviera a casa y guardara reposo. Pero ese día comenzó una prueba que solo Dios sabía cómo iba a terminar" comienza la mamá.

Luan, mamá Denise y papá Alejandro.

Un caso de prematuro extremo

Es que los médicos le informaron que el bebé iba a nacer, debido a una complicación en el embarazo que los obligó a ir contrarreloj para que Luan recibiera al menos dos dosis de betametasona, un corticoide que le ayude a madurar sus pulmones.

Y apenas 30 minutos de comenzado el 13 de agosto, Luan nació, con 26 semanas de gestación, 26 centímetros y 1,070 gramos de peso. Un prematuro extremo, de alto riesgo, que solo podía alimentarse por sonda y apenas recibía 2 ml. de leche. Y con él, nació también una nueva etapa para Denise y papá Alejandro: la Neonatología, un mundo desconocido, lleno de silencio, máquinas y oraciones.

Continúa la mamá: "Todavía me cuesta dimensionar todo lo que pasamos... el miedo al saber que ibas a llegar mucho antes de tiempo, el nudo en el pecho cuando nos dijeron que había pocas esperanzas, y ese día que jamás voy a olvidar, cuando nos supimos que estabas en manos de Dios. De pronto todo sucedía muy rápido y, sin darnos cuenta, estábamos atravesando el momento más difícil de nuestras vidas".

Denise: "Tuve que esperar semanas para poder tener a mi hijo en brazos"

Las difíciles primeras semanas en Neo

En sus primeras horas de vida, Luan no podía respirar por sí solo. Estuvo nueve días entubado con oxígeno. En esa primera semana, sufrió un paro cardiorrespiratorio, llegando a pesar tan solo 930 gramos y recibió cuatro transfusiones de sangre.

"Todo parecía imposible. Volvíamos a casa sin nuestro bebé, con el corazón roto. Fueron noches sin poder dormir bien, con pesadillas. Pero al verlo a nuestro hijo luchar por vivir, aprendimos nosotros a ser fuertes, incluso cuando no sabíamos cómo seguir".

Luan, un pequeño luchador

Poco a poco, día tras día, Luan demostró su fuerza y ganas de vivir, como un verdadero guerrero que deseaba volver a conectarse con su mamá, a los dos meses dejó el oxígeno y después de 90 días internado en Neonatología, por fin, recibió el alta.

"Hoy no puedo explicar con palabras lo feliz que soy de tenerte conmigo. Gracias a vos conocí el mundo de la Neo, aprendí cosas que jamás imaginé aprender y conocí madres increíbles, con quienes nos acompañamos y sostuvimos mutuamente. Conocí bebés tan fuertes como vos, verdaderos milagros, y algunos que siguen presentes en nuestra memoria y en nuestro corazón".

7 meses de vida y puro amor

Casos como el de Luan evidencian que, con atención médica oportuna, tecnología adecuada y seguimiento especializado, incluso los recién nacidos en condiciones extremadamente delicadas pueden tener una evolución favorable y regresar a casa junto a sus familias.

"Gracias, Dios, por seguir cuidándolo día a día. Gracias a cada médico, enfermero y a todas las personas que oraron por mi Luan. Cada oración, cada pensamiento y cada gesto de amor nos sostuvo cuando más lo necesitábamos. Luan nació pequeño a los ojos del mundo, pero grande en el plan de Dios" finaliza Denise.

Hoy en día Luan tiene 7 meses de vida, sigue creciendo fuerte y continúa con sus controles correspondientes.