El aumento del 70% en la carne pone en jaque a las carnicerías

La carne aumentó más de dos veces que la inflación general. Crece la caída en el consumo. A qué precios quedaron los principales cortes.

Los precios de la carne experimentaron importantes subas durante el verano, a pesar de que el consumo suele mermar, lo que sumó presión al bolsillo de los consumidores. 

Según datos privados, desde octubre, el alimento preferido por los argentinos acumula una suba en torno al 70%, aunque desde el actual mes algunos cortes comenzaron a mostrar señales de desaceleración debido a la baja demanda.

En relación a enero, el mes pasado, según el Indec, las variaciones en los cortes relevados oscilaron entre el 5,7% y 8,1%, siendo la paleta y la nalga los que más aumentaron. Pero entre febrero y los primeros días de marzo se observaron movimientos dispares.

En San Rafael los cortes de calidad como el filet o el lomo experimentaron una suba que los posicionó a un valor de $25.000 el kilo. 

El vacío, otro corte muy elegido en los asados, se puede adquirir a $23.500 el kilo. 

Quedaron un poco más relegados el asado de tira o el denominado carnicero que se pueden encontrar a $20.000 el kilo. 

En cuanto a la molida especial, en las carnicerías locales el precio por kilo ronda los $15.000 y la común se puede comprar por $9.000. 

Por qué subió la carne

Esto responde a factores como la logística, los costos regionales y el tipo de comercio, por lo que los valores finales pueden ser superiores o inferiores a los mencionados.

El presidente de CAMyA, Leonardo Rafael, explicó que algunos precios se reacomodaron a partir de un leve ajuste en el valor de la hacienda. No obstante, aseguró que bajar los precios implicó "resignar algo de margen de rentabilidad para poder sostener las ventas y evitar que el producto quede sin salida, ya que se trata de un bien perecedero".

El motivo de las subas de los últimos meses, dijo Rafael, es que hay poca oferta de hacienda por falta de stock. "Tenemos las mismas 50 millones de cabezas que hace 50 años". Además, aún se siguen enfrentando las consecuencias que dejó la histórica sequía de 2022 y 2023.

Para comenzar a revertir la situación del sector, el referente planteó una serie de medidas consideradas clave. Entre ellas, mencionan la necesidad de elevar el peso de faena, es decir, promover la producción de animales más pesados; garantizar previsibilidad en las reglas de juego, un factor que hoy empieza a aparecer pero que considera necesario consolidar; y ampliar el acceso al crédito para la inversión a lo largo de toda la cadena productiva.

Según precisó, se trata de tres puntos entre muchos otros que deberían empezar a trabajarse con el objetivo de avanzar hacia una política agroganadera e industrial que permita potenciar la producción.

Caída del consumo 

Lo cierto es que la suba de precios no se condice con el incremento en los salarios y superó los valores inflacionarios. 

Esto generó un golpe en toda la cadena que afectó a los frigoríficos que ante la menor demanda faenan menos y a las carnicerías que están al límite en sus márgenes de ganancia. 

José Rizzo, presidente de la Cámara de Abasteros y Matarifes de Mendoza, expresó en este contexto que "creo que en los próximos meses no habrá aumento de precios aunque tampoco es probable que se dé una baja". 

 A este escenario se suma el fuerte aumento de los costos operativos como energía, servicios, tasas municipales y gastos generales. Entre ellos, las comisiones de tarjetas y billeteras electrónicas que si bien facilitan las ventas representan un costo extra para el comercio. 

La coyuntura puso en peligro sobre todo a los comercios minoristas que a duras penas pueden sostener el negocio y varios de ellos ya están pensando en bajar las persianas.