Cómo puede haber lugar para Argentina en el calendario de la Fórmula 1

La obra en el Gálvez y las negociaciones avanzan, pero cuesta encontrar un espacio en las temporadas que vienen. La guerra puede abrir una ventana impensada y Buenos Aires tiene que tomar una decisión clave

 Mientras la obra en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires  está en marcha hace un mes y medio, completa en un 10 por ciento y al día, las negociaciones para el regreso del Gran Premio de la Argentina a la Fórmula 1 avanzan pero aparece una duda difícil de despejar. ¿dónde estaría el espacio para incorporarlo al calendario?

Es un hecho que la temporada no tendrá más de 24 carreras, límite que pusieron los equipos. Y la mayoría de las sedes actuales tienen contrato de mínima hasta 2030. Las excepciones son Países Bajos (último año), Las Vegas (2027), Portugal (entra en 2027 y firmó por dos años), Singapur (2028) y México (2028). Solo Zandvoort no va a renovar, el resto se presume que sí.

La competencia afuera también es feroz. Con distintos tipos de fuerza -económica (los US$1.200 millones para invertir de Tailandia) o histórica (recuperar alguno de los eventos en Alemania)- hay al menos veinte interesados en organizar un GP, que con la máxima categoría en alza -al menos por ahora- son una verdadera mina de oro.

 Los contratos nuevos comprometen a cinco años y el pago de un canon mínimo de US$30.000.000 por carrera. Lo económico no sería una traba en este momento de altísimo interés en el país de la mano de Franco Colapinto. El combo se completa con dólar ‘barato', sponsors de bolsillo grande y promotores ansiosos de encarar el negocio.

En ese escenario de altísima demanda y escasa oferta, una ventana puede abrirse por la guerra en Medio Oriente. En 2026 ya hizo posponer (por no decir suspender) las fechas en Bahrein y Arabia Saudita y, si no se soluciona, podría cargarse las de Qatar y Abu Dhabi. Japón, por ejemplo, ya postuló al circuito de Fuji como un plan B por si hace falta. Y no sería el único.

Es imposible predecir qué puede pasar en 2027 si persiste el conflicto bélico. Por eso Buenos Aires, que hasta hace poco no era opción para el año que viene, tiene que tomar una decisión clave: hacer la remodelación completa, de un tirón, y estar listo para recibir la homologación del Grado I, la llave que abriría la puerta si el contexto global lo permite.

En los últimos días empezó a evaluarse la construcción del circuito completo para fin de año, con la extensión de la horquilla que pidió la FIA, más los boxes y espacios comunes o VIP que necesita la F1, mayores a los del MotoGP. Fuentes del proyecto y la organización aseguran que se resolverá la semana que viene, antes que viaje una comitiva a reunirse en el GP de Miami. Autopistas Urbanas (AUSA), al frente de las tareas, espera luz verde para avanzar.

¿Qué pasa si -ojalá- la guerra se termina? Una variante bastante más improbable sería proponer una rotación con Brasil o México. Suena difícil que dos economías tan grandes puedan ceder terreno, pero esa práctica se aplicará por ejemplo con un lugar sagrado como Spa-Francorchamps, Bélgica, con cuatro presencias aseguradas en los próximos seis años.

Ir por el Grado I de entrada parece una decisión acertada para mostrarse plenamente disponible en caso de que la F1 lo necesite. Lo mismo que apostar por buscar una fecha del Mundial de Resistencia (WEC) en el ‘nuevo' circuito número 12 y reafirmar que se está a la altura de un evento de primer nivel mundial. También lo hará el MotoGP, con contrato de 2027 a 2030.

Visto este panorama, vale ilusionarse porque Buenos Aires tendrá, cuando se concrete, uno de los mejores autódromos de Sudamérica. Pero al mismo tiempo, tampoco hay que engañarse: la vuelta de la F1 sigue lejos. ¿Mucho más cerca que en los últimos años? Seguro. Pero todavía lejos.